Tres horas antes de que el diario venezolano El Nacional vaya a imprenta, unos 20 periodistas trabajan frente a sus computadoras en una desolada sala de redacción.

Un afiche sobre la pared advierte a los empleados que no roben papel higiénico mientras que otro pide medicinas para la madre de un reportero, en una señal de que la escasez de productos básicos que ha obligado a millones de personas a abandonar Venezuela también impacta en el último diario nacional crítico al gobierno.

Imprimir el periódico se ha transformado en una lucha diaria, según los editores. Los controles cambiarios impuestos por el gobierno de Venezuela han recortado las importaciones, lo que implica que el papel, la tinta y los equipamientos para la impresión son escasos.

Asimismo, el diario se encuentra en un momento potencialmente riesgoso tras una demanda del segundo hombre más poderoso del oficialismo.

Diosdado Cabello, el presidente de la poderosa Asamblea Nacional Constituyente, demandó a El Nacional en el 2015 luego de que publicara un artículo del diario español ABC asegurando que era investigado en Estados Unidos por narcotráfico.

El funcionario ha negado cualquier participación en el tráfico de drogas y exige que se muestren pruebas de los señalamientos en su contra.

Los títulos que documentan los cortes de electricidad, las acusaciones de fraude electoral y huelgas de trabajadores han llevado a autoridades del gobierno a criticar públicamente la cobertura de El Nacional.

Los seguidores del presidente Nicolás Maduro han atacado al diario por su parcialidad, acusándolo de intentar precipitar su salida. El Nacional  lo niega y dice que está cubriendo la crisis en forma rigurosa. El abogado de El Nacional , dijo que pese a la demanda, Cabello no podría apoderarse de El Nacional.