Seamos honestos: La afirmación del presidente Obama de que las acciones militares de Estados Unidos en Libia no constituyen hostilidades no tiene sentido y el Congreso tiene razón en reclamar.

El bombardear las tropas e instalaciones del dictador Muammar Gaddafi desde el aire con aviones no tripulados puede o no ser lo correcto, pero no hay duda de que se trata de un acto hostil. De la misma forma, proporcionar inteligencia, vigilancia y soporte logístico que permite a los aviones aliados atacar al ejército de Gaddafi, y con mayor frecuencia al líder mismo, debe considerarse algo hostil. Se trata de actos de guerra.

Sin embargo, Obama -con su acostumbrado desprecio por el lenguaje y la lógica- adopta la posición de que lo que estamos haciendo en Libia no alcanza el umbral de hostilidades que haría entrar en vigor la Ley de Poderes de Guerra de 1973, bajo la cual los presidentes deben obtener la aprobación del Congreso para llevar a cabo cualquier campaña militar que exceda los 90 días. El líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, John Boehner, dice que la afirmación de Obama no logra pasar la prueba del rostro serio y tiene razón.

Para ser justos, hay que reconocer que Boehner también está jugando a la política. En el pasado ha destacado que la Ley de Poderes de Guerra es sospechosa de anticonstitucionalidad , ya que pretende amarrar las manos del comandante en jefe. No creo que sea accidental que el recién encontrado respeto de Boehner por dicha ley coincida con la postura electoral del Partido Republicano, de que todo lo que jamás ha hecho Obama está equivocado.

Pero lo cierto es que la ley está en vigor y aunque los mandatarios siempre encuentran formas de darle la vuelta, sus esquivos motivos son usualmente más creíbles que preguntar: ¿Guerra? ¿Cuál guerra? Cuando autorizó la campaña de Libia, Obama aseguró que la participación duraría días, no semanas . Al menos estaba correcto en la parte de no semanas . La campaña para derrocar a Gaddafi lleva cuatro meses y el final no está a la vista.

No es de sorprender que algunos demócratas progresivos se opongan a la guerra. Sí lo es que los republicanos conservadores, que tradicionalmente apoyan la intervención en el extranjero, se opongan a la misión en Libia con una vehemencia inusitada.

Lo más probable es que Obama gane, pues Boehner no está dispuesto a usar la única arma del Congreso en este caso, que es retirar los fondos para la guerra, pues ello equivaldría a abandonar a las tropas.