Berlín. Annegret Kramp-Karrenbauer, la secretaria general de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), prometió una nueva etapa en Alemania en la que “la gente se sienta aquí como en casa”, tras un periodo de agitación política marcado por el ascenso de la extrema derecha.

“Mi tiempo en la secretaría general del partido ha terminado, cualquiera que sea el final de este proceso”, afirmó, al formalizar su candidatura a la presidencia de la CDU.

Si alcanza el liderazgo de la CDU, Kramp-Karrenbauer, de 56 años, estaría en la pole position para suceder a Merkel como canciller.

Sin embargo, Kramp-Karrenbauer, apodada fuera de la CDU mini-Merkel y que asumió la secretaría hace sólo ocho meses, lo quiere todo o nada. Ésa es la actitud con la que ha forjado su larga trayectoria política. Por el puesto que, de facto, deja vacante.

Merkel dijo la semana pasada que dejaría el liderazgo de la CDU en un congreso del partido en diciembre, anunciando el final de una era de 13 años en la que ha dominado la política europea.

Para Kramp-Karrenbauer, a quien los medios alemanes apodan AKK por sus iniciales, el desafío es definir su propio perfil distinto del de Merkel, mientras se mantiene leal a la canciller.

“Éste es el final de la era”, expresó Kramp-Karrenbauer a periodistas en Berlín. “Tenemos mucho que agradecer a Angela Merkel”. “Mi experiencia es (...) que uno siempre se apoya en los hombros de su predecesor”, añadió, destacando la necesidad de estabilidad política en tiempos inciertos.

“Necesitamos encontrar una manera en que la gente se sienta aquí como en casa: los que llevan viviendo aquí mucho tiempo y los que han llegado más recientemente”, añadió, en referencia a la agitación causada por la crisis migratoria de Alemania en el 2015.

Kramp-Karrenbauer expuso los desafíos que supone ofrecer prosperidad y cohesión social, pero no explicó ninguna receta política específica.

Sin embargo, Kramp-Karrenbauer es superada hasta ahora en las encuestas por el empresario Friedrich Merz, de 62 años.