El rechazo del barco que transportaba migrantes por parte del ministro del Interior Matteo Salvini es un síntoma de la crisis que sufre la Unión Europea.

Pocas semanas atrás, Bruselas intentó remar a contracorriente de la soberanía del pueblo italiano en su intento de impedir el ascenso al poder de la alianza entre los partidos ganadores de las elecciones legislativas. La razón: La Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas son partidos abiertamente populistas, antisistema y anti-Unión Europea.

La injerencia de la Unión Europea en los comicios italianos no es la primera ocasión que ocurre, lo vimos en Grecia hace algunos años. Y antes, lo vimos cuando Silvio Berlusconi fue empujado por Merkel, Sarkozy y Bruselas. El personaje puede disgustar o no, pero llegó al gobierno italiano gracias a la conformación de un gobierno legislativo sustentado en los votos de los ciudadanos.

Hace algunas semanas, en Italia, parecía que Emmanuel Macron, Angela Merkel y Jean Claude Juncker (presidente de la Comisión Europea) habían logrado una suerte de golpe ya que el presidente Sergio Matarella detuvo por algunas horas el proceso democrático que señalaba a Giuseppe Conte como primer ministro.

Después de la crisis griega, del Brexit, de la primera vuelta electoral francesa donde 51% de los electores eligieron partidos anti-Unión Europea, de las elecciones austriacas donde la ultraderecha le da soporte al gobierno y, finalmente, de la Hungría eurófoba, lo importante es que los arrogantes tecnócratas de la Unión Europea deberían reconquistar el corazón de los ciudadanos en lugar de fraguar golpes fallidos contra pueblos soberanos como el Italiano.

El caso del barco que transportaba migrantes y al que Italia le cerró el paso resume la crisis de la UE.