A finales de junio del 2017 me fui al sur de Texas para ver la frontera más de cerca, empezando en McAllen, donde acaban tantos inmigrantes­ después de cruzar el río. Es una ciudad con muchos restaurantes mexicanos y donde casi todas las cadenas de radio son de habla hispana. 

Mientras estaba allí esperaba tener una buena idea de la ciudad y su gente, pero mientras exploraba, no me sentía como si estuviera en Estados Unidos, sino en México. 

Acompañé a Marlene Castro, agente del Border Patrol (Patrulla Fronteriza) al sector Río Grande y ella comentó que en un día tan caluroso en pleno verano difícilmente veríamos a algún inmigrante haciendo el intento de cruzar la frontera. 

Luego vimos a dos mujeres, una con un bebé y al ver nuestro coche se dieron a la fuga. Por poco se cae el bebé de los brazos de la mamá y Castro, hablando en español, las intenta tranquilizar prometiendo que estarían bien y les ofrece agua. Poco después llega otro agente. 

Las interroga mientras que Marlene me permite hacerles algunas preguntas a ellas, que son de Jutiapa, frontera entre Guatemala con El Salvador. Se trata de Karina López, la madre, de 23 años, su niña de dos y su sobrina de apenas 16 años.

Los agentes les piden colocar todas sus pertenencias —incluso las agujetas y ligas de pelo— en una bolsa de plástico. Algo rutinario para los agentes. Por mi parte, tomo fotografías y luego tengo ganas de llorar. 

Ésta fue la primera vez que documenté un cruce de frontera. Es diferente cuando estás allí. Eres parte de eso. Me solidaricé con López y su familia porque yo había sido inmigrante y refugiado también, desde Iraq hice un viaje igual de difícil cuando mi familia huyó de su país en busca de una vida mejor.

Casi un año después de tomar estas imágenes de la frontera las publico con el propósito de conmover a los políticos y ciudadanos para que ellos denuncien la política de la administración de Trump, una política que separa a las familias sin papeles. Separar a los niños de sus padres es una nueva estrategia; lo que no es nada nuevo es ver cómo la gente desesperada intenta ingresar a Estados Unidos. 

Sin embargo, una cosa que ahora ha cambiado es que más estadounidenses se han visto obligados a actuar en nombre de estas familias para exigir acciones. Puede que haya o no un verdadero cambio, lo que sí hemos de hacer los periodistas es estar presentes en la frontera,compartiendo estas fotos e imágenes con el resto del mundo.