Mañana en Roma, la Unión Europea soplará 60 velas para celebrar su aniversario. Los países fundadores son Francia, Alemania, Luxemburgo, Italia, Países Bajos y Bélgica. A partir de ese momento a la fecha se han sumado 23 países; sin embargo, el año pasado Gran Bretaña decidió salir del grupo al que ingresó en 1973.

En México su embajador, Andrew Standley recibe a El Economista en las oficinas de la legación.

Estudió Historia del Arte en la Universidad de Cambridge y una maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad de Columbia.

Su carrera profesional comenzó en 1976, cuando trabajó en el gobierno de Nuevas Hébridas (hoy Vanuatu), seguido de posiciones en la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra, y el Fondo de Población de las Naciones Unidas en Bangladesh.

En 1986 se unió a la Unión Europea, con asignaciones en la India, China, Pakistán, Costa Rica y Bruselas.

Ha sido embajador de la UE en Bolivia y, posteriormente, en Israel. En septiembre del 2013 llegó a México a ocupar su actual puesto.

En septiembre del 2015, la UE reveló el compromiso de aceptar a 120,000 refugiados sirios entre los 29 miembros con la excepción de Italia y Grecia (porque a esos países han llegado miles), y Alemania que ha recibido a más de 800,000. Al día de hoy se han acogido a menos del 5 por ciento. ¿Qué ha fallado?

Es un tema político. Todos los estados miembros no han cumplido los compromisos que adquirieron. Alemania y Suecia han hecho un gran esfuerzo.

Ha habido un esfuerzo desproporcionado. En comparación con el 2015, la situación hoy es más tranquila y ordenada.

Alemania abrió las puertas y a muchos países de la UE no les agradó.

Necesitamos a migrantes. Tenemos una población que va envejeciendo. En el año 1900, la población europea representaba 25% de la población mundial. Con las tendencias demográficas actuales, en el año 2060 vamos a representar menos de 5% de la población mundial.

Vamos a tener una población menor en términos numéricos y mucho más vieja. Necesitamos sangre nueva, necesitamos migrantes, pero los necesitamos en condiciones ordenadas.

Por eso requerimos de un discurso político sereno acorde con condiciones controladas de inmigración.

¿Qué prioridades tuvo la UE en el momento de decidir abrirle las puertas a miles de sirios, eritreos o afganos que huyen de la guerra?

La primera prioridad es humanitaria. ¿Cómo evitar pérdidas de vida en el mar? Esto nos llevó a tomar una serie de decisiones operativas en el mar; ubicar a guardacostas y detectar embarcaciones.

El segundo objetivo fue la forma de controlar los flujos migratorios. Para llegar a Europa, los inmigrantes provienen de Turquía y de Libia.

Quienes llegan a esos países salen desde África subsahariana y la razón de su salida de sus respectivos países es económica, por causas de guerra.

¿Qué acciones realiza la UE para evitar este tipo de migración económica?

Con esos países africanos hemos firmado acuerdos económicos.

¿Se ha aliviado la situación de los que provienen de zonas de guerra como Siria a través del acuerdo con Turquía (que consiste en recibir a los refugiados que pasan por Grecia e Italia)?

Ha tenido un éxito total. Existe mayor orden en la recepción de los inmigrantes.

Sin embargo, ¿el acuerdo no corre riesgo con la radical transformación autoritaria del presidente turco Recep Tayyip Erdogan?

Es un tema de una relación bilateral, no me corresponde a mí comentarla.

¿Cuál es el problema número uno que enfrenta la UE?

No quiero hablar de enemigo. Prefiero hablar de la coyuntura. La UE cumple 60 años, casi la vida de un ser humano.

Si nos remontamos al final de la Segunda Guerra Mundial, casi llevamos 70 años de paz y prosperidad. Ahora nos encontramos en un proceso de reflexión para saber adónde queremos ir.

El Brexit y la victoria de Trump son riesgos y obstáculos para la UE:

(Mañana ) habrá una declaración solemne durante la celebración de los 60 años de la firma del Tratado de Roma. Será interesante ver la manera en que se plasme la visión. Desde una perspectiva académica es fascinante porque realmente son decisiones fundamentales que las estamos viviendo cada día para darnos una orientación política hacia el futuro.

Trump ordena construir el muro y la UE celebra 60 años de varios éxitos. Uno de ellos es haber borrado las fronteras entre los países y terminar de una vez por todas con la idea de los muros, a pesar de que naciones como Hungría intentan cercar el país para evitar la entrada de inmigrantes sirios. ¿Qué opinión le merece el muro de Trump?

Siempre se ha comentado si te encierras en muros, terminas como prisionero .

La política de la UE siempre ha sido de apertura. Que las fronteras sean zonas de contacto, de aprovechamiento y de enriquecimiento y no un lugar para construir barreras.

Uno de los cinco grados de integración que ilustra el libro blanco que se presentó el mes pasado, es quedarse con un mercado común. ¿No sería un retroceso?

Yo no voy a hablar de avances o retrocesos; son visiones distintas, son opciones. Pero es importante señalar que no son cinco escenarios únicos. Los autores dicen que son pistas, hay un sinfín de posibilidades.

¿Es un riesgo para la UE que se multipliquen y fortalezcan discursos ultranacionalistas como por ejemplo el de la francesa Marie Le Pen?

Las instituciones de la Unión Europea no comentamos (sobre el tema) y respetamos el resultado (de las decisiones de cada Estado miembro), como el Brexit, que fue una decisión que no nos encantó, pero la respetamos plenamente.

Tenemos valores básicos en la Unión Europea que incluyen temas de democracia, oposición a la xenofobia, al racismo; un compromiso muy fuerte en materia de igualdad de género, de oportunidades.

En el tema de defensa, ¿es necesario que la UE tenga a su propio ejército? ¿No sería redundante con el de la OTAN?

Tres elementos son importantes en esta pregunta: El primero es que necesitamos mucho mejor coordinación en tema de defensa. En eso es en lo que estamos trabajando.

Segundo: tenemos cooperación con la OTAN y, tercero, tenemos estados miembros que no forman parte de la OTAN.

¿Qué tan importante es la OTAN para la Unión Europea?

La UE considera a la OTAN como una pieza fundamental en la defensa de Europa. Por esta razón necesitamos de una cooperación mucho más estrecha con la OTAN.

¿Entonces la UE no tiene en la mira construir un ejército común?

No estamos hablando de un ejército único de la Unión Europea, estamos explorando la manera de mejorar nuestra capacidad de coordinación para mejorar nuestra eficiencia en temas como por ejemplo: el monto de gasto militar y de defensa.

Buscamos mejorar la coordinación de las misiones que tenemos fuera de la UE en materia de defensa y de seguridad.

Hoy tenemos ya 17 misiones.

La idea es que las misiones estén mucho mejor coordinadas a través de un mando.

Esto representa un salto cualitativo en materia militar para la UE

Tradicionalmente nos hemos presentado como un soft power. Y ahora sabemos que ser un soft power no es suficiente, tenemos que buscar ahora representar un smart power. Para llegar a serlo, requerimos agregar el tema militar a nuestro soft power.

¿Cómo van las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio entre la UE y México?

La negociación del nuevo acuerdo es parte de nuestras prioridades; sin embargo, nosotros no tenemos una fecha predefinida para la conclusión de las negociaciones.

Queremos privilegiar la calidad del acuerdo. Queremos un acuerdo con México que sea realmente el más ambicioso que hayamos negociado con cualquier otro socio en el mundo.

¿Cómo quisiera ver a la UE dentro de 10 o 15 años?

Como ciudadano europeo deseo que la UE que siga siendo una zona de paz, prosperidad y apertura.

Uno de los temas que el embajador Standley remarcó durante la charla fue el de la paz. Matizó la idea de que las nuevas generaciones no valoran que la misión de la Unión Europea se ha cumplido a lo largo de 60 años con el paréntesis de Yugoslavia.

Andrew Standley nació en Gran Bretaña. Como diplomático se reserva la opinión sobre el Brexit; sin embargo, quienes charlamos con él sentimos que tiene un profundo malestar, combinado con sentimientos de tristeza.

No es fácil su posición, representar con orgullo y pasión al modelo político más exitoso del siglo pasado y tener frente a él la decisión británica. La próxima semana, la primera ministra Theresa May oprimirá el botón del Brexit para que corran dos años de negociación para abandonar al grupo.

Standley lo sabe pero no lo dice. Una fisura de elevado riesgo para la UE es el Brexit, y el efecto contagio que puede llegar.

La próxima cita es Francia, en abril y mayo, y en otoño en Alemania. Veremos lo que sucederá.