Bruselas. La Unión Europea ha rechazado tajantemente la demanda de Boris Johnson de eliminar la salvaguarda irlandesa conocida como backstop tras el Brexit, afirmando que Reino Unido no había ofrecido alternativas realistas para evitar la creación de una frontera dura en Irlanda.

El pasado lunes, Johnson envió una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la que explicaba los motivos por los que quiere eliminar la salvaguarda del acuerdo de retirada de la UE.

Está previsto que Johnson se reúna con los líderes de Francia y Alemania en los próximos días.

En una breve respuesta, Tusk rechazó el comentario de Johnson en el que afirmaba que Reino Unido y la UE podrían plantear medidas unilaterales para mantener el Acuerdo del Viernes Santo de 1998, que puso fin a décadas de violencia en Irlanda del Norte y acusó al Ejecutivo británico de defender una estrategia que acabará en una nueva frontera dura.

La salvaguarda es un seguro para evitar una frontera dura en Irlanda”, afirmó Tusk en un tuit. “Los que están en contra de la salvaguarda y no proponen alternativas realistas están apoyando una nueva frontera, aunque no lo reconozcan”. En respuesta a las declaraciones de Tusk, un portavoz de Downing Street dijo que el gobierno había “invertido mucho en mantener la paz, la prosperidad y la seguridad en Irlanda del Norte y nunca introduciría controles en la frontera”.

Retiro

Los funcionarios británicos dejarán de asistir a la mayoría de reuniones de la UE a partir del 1 de septiembre, exceptuando las que se refieran a “asuntos de interés nacional”, como la seguridad, anunció el gobierno de Boris Johnson.

El ministerio para el Brexit afirmó en un comunicado que el tiempo dedicado a preparar las reuniones en Bruselas sería mejor utilizado en preparar al país para salir de la Unión Europea el 31 de octubre.

Inicia el retiro diplomático.