Con Gran Bretaña (GB) ya saliendo por la puerta, las restantes 27 naciones de la Unión Europea (UE) concluyeron su cumbre tratando de seguir adelante con el bloque al consagrar una promesa que da a los países miembros más libertad para formar alianzas parciales y sentar políticas cuando la unanimidad está fuera del alcance.

Los jefes de Gobierno de la Unión Europea conmemoraron en Roma el 60 aniversario del tratado fundacional del grupo. Fue un aniversario emblemático porque ha sido un punto de inflexión en su historia, sabiendo que la primera ministra de Gran Bretaña, Theresa May, la gran ausente en el encuentro, iniciará oficialmente su divorcio esta semana.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, describió ese divorcio, el Brexit, como una tragedia .

Tratando desesperadamente de mostrar que la unidad es el único camino a seguir en un mundo globalizado, los asistentes fueron capaces de terminar una cumbre sin gestos de acritud, algo que ya era una especie de victoria.

No tuvimos grandes choques ni conflictos, al contrario de lo que muchos pensaban, dijo Juncker.

En la Declaración de Roma, firmada por 27 naciones quedaron plasmadas las siguientes palabras: Vamos a actuar juntos, a diferentes ritmos e intensidad cuando sea necesario, pero moviéndonos en la misma dirección .