La Casa Blanca pidió el viernes poner fin a la violencia en Siria, manifestándose "muy preocupada" por la situación en el país, luego de que las fuerzas de seguridad mataran a más de 70 personas al disparar contra manifestantes hostiles al régimen, según balances de grupos de derechos humanos.

"Deploramos el uso de la violencia" señaló el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, quien añadió que Estados Unidos controlaba la situación muy de cerca.

"Llamamos al gobierno sirio a cesar de recurrir a la violencia, llamamos a todas las partes a cesar de recurrir a la violencia", dijo Carney.

Activistas y grupos de derechos humanos informaron que al menos 72 personas murieron cuando las fuerzas de seguridad dispararon el viernes contra manifestaciones hostiles al régimen en varias ciudades de Siria, en una de las jornadas más sangrientas desde el comienzo del movimiento de revuelta.

Además, varias decenas de personas resultaron heridas en estas manifestaciones que reunieron a decenas de miles en todo el país.

Un balance anterior de víctimas señalaba 38 muertos.

El levantamiento el jueves, por parte del presidente Bashar al Asad, del estado de emergencia, vigente desde 1963, no impidió una fuerte movilización: decenas de miles de manifestantes en Homs, 10.000 en Deraa, al menos 5.000 en Qamishli (noreste) y miles en Duma, cerca de Damasco, según testigos y militantes.

Al menos 228 personas murieron desde el 15 de marzo en Siria, había informado Amnistía Internacional antes de este viernes.

El presidente sirio promulgó el jueves el decreto de levantamiento del estado de emergencia, en vigor desde 1963. Los opositores consideraron la medida insuficiente y mantuvieron sus llamamientos a manifestarse en todo el país este viernes.