Todo era sonrisas cuando el presidente Trump dio la bienvenida a los rusos Sergey Lavrov (canciller) y Sergey Kislyak (embajador) en la Casa Blanca.

Lo anterior se supo, claro, gracias a las fotos de la agencia estatal de noticias rusa, Tass. Su fotógrafo (que viajó en el avión de Lavrov) era el único permitido en la reunión, mientras que los periodistas estadounidenses esperaban impacientes afuera del Despacho Oval.

La reunión ocurrió un día después de que Trump despidiera a Comey.

Lavrov llegó a Washington el martes y se reunió con el secretario de Estado, Rex Tillerson, por la mañana.

Cuando Lavrov entraba en la Oficina Oval, un periodista le preguntó si el despido de Comey representaba una sombra sobre sus reuniones. Lavrov, a distancia, respondió con tono de broma: ¿Fue despedido? Usted me está tomando el pelo .

El ministerio de Exteriores ruso no tardó en tuitear una fotografía donde Trump y Lavrov se dan un fuerte apretón de manos al término de la conferencia de prensa.

A la reunión asistió el embajador Kislyak. Un protagónico en el caso de los nexos entre Michael Flynn y el entonces presidente electo, Trump. El asesor de Seguridad Nacional fue despedido por haber mentido al vicepresidente Pence sobre una llamada telefónica que sostuvo con Kislyak a finales de diciembre pasado.

Trump describió la reunión como muy, muy buena , observando que tanto los Estados Unidos y Rusia quieren detener la matanza horrible, horrible en Siria tan pronto como sea posible .

Lo interesante de la jornada es que antes de recibir a los funcionarios rusos, Henry Kissinger visitó a Trump de manera inesperada. El famoso diplomático asesoró a Richard Nixon en materia de seguridad. ¿De qué platicaría con Trump?