En prime time televisivo y tras días alimentando la expectativa, el presidente Donald Trump anunció que Brett Kavanaugh es su candidato para ser el nuevo magistrado de la Corte Suprema, luego del sorpresivo anuncio días atrás de la renuncia del juez Anthony Kennedy, quien se retirará el 1 de julio.

“No hay ningún estadounidense más preparado para esta posición”, dijo el mandatario tras realizar el anuncio, que calificó como “una de las responsabilidades más importantes del presidente de Estados Unidos”.

Kavanaugh tiene 53 años y desde el 2004 ejerce como juez de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, nominado por el expresidente republicano George W Bush.

Acudió al nombramiento acompañado de su esposa, sus dos hijas y sus padres.

“Señor presidente: muchas gracias. Durante este proceso pude presenciar de cerca el proceso de selección. Ningún presidente consultó con tantas personas para elegir a un magistrado. Le agradezco”, expresó Kavanaugh visiblemente emocionado.

Expertos señalan que son muchos los demócratas que ven a Kavanaugh como un juez con demasiado sesgo partidista republicano, ya que fue asistente del fiscal Kenneth Starr que investigó al expresidente Bill Clinton por los casos de escándalos como el  financiero Whitewater y el de Mónica Lewinsky.

Como juez de apelaciones tiene un historial puramente conservador. En temas divisivos como aborto, Kavanaugh tuvo una posición conservadora. En el 2017 escribió una decisión del pánel anulando una orden del tribunal de distrito que requería que el gobierno permitiera a una adolescente el aborto.

Muchos indicaron que cuando Trump nominó a Neil Gorsuch en el 2017, en realidad la opción más obvia era Kavanaugh.

Esta elección de Trump para sustituir a Kennedy, quien solía ser un voto decisivo entre los nueve magistrados del tribunal, con seguridad reformulará la composición del organismo para la próxima generación dejando una corte de clara tendencia conservadora.