Caracas. El show debe continuar, prometieron los líderes venezolanos y eso ocurrió ayer jueves.

Miles de seguidores del presidente venezolano, Hugo Chávez, se reunieron en las afueras del Palacio Presidencial, diplomáticos y tres presidentes latinoamericanos llegaron al país para la celebración, y los ministros venezolanos dieron ardientes discursos revolucionarios.

Pero el hombre que ha estado en el centro del escenario político durante 14 años estaba muy lejos, en Cuba, presumiblemente convaleciente en un hospital, después de lo que los funcionarios venezolanos han descrito como una compleja cirugía contra el cáncer.

Él no dará su retumbante discurso desde el balcón del Palacio de Miraflores, como acostumbraba el día de su inauguración.

Sin embargo, para la multitud de chavistas vestidos de rojo -muchos de ellos con enormes fotografías de su líder y camisetas que decían: Yo soy Chávez - esto apenas tenía importancia alguna. Chávez no pudo prestar juramento, pero oficialmente es aún el Jefe de Estado, a pesar del misterio que rodea a su condición física.

Se podría decir que ésta es una toma de posesión. La gente que lo reeligió el 7 de octubre lo está inaugurando. Ya está inaugurado. Él sigue gobernando y su gabinete sigue funcionando , afirmó Ronny Tijera, uno de los miembros del movimiento de Chávez.

Pero la ausencia del Presidente, quien partió a Cuba el 10 de diciembre para una cuarta cirugía contra el cáncer y no ha sido visto desde entonces, ha enfrentado a funcionarios del gobierno y grupos de oposición por igual, con estos últimos que argumentan que incluso si Chávez ganó la reelección, no puede seguir siendo Presidente si no ha tomado posesión de su cargo.

La crisis tomó fuerza el martes, cuando el vicepresidente, Nicolás Maduro, confirmó lo que muchos venezolanos temían: Chávez no volvería a tiempo para su inauguración. El miércoles, el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que Chávez podría retrasar su toma de posesión pasada la fecha fijada por la Constitución, el 10 de enero.

La presidenta del Tribunal Supremo, Luisa Estella Morales, indicó que la ceremonia podría ocurrir en un momento y un lugar por determinar por el Tribunal, hecho que ha llevado a algunos a preguntarse si Chávez podría ser inaugurado en una fecha próxima en Cuba . También indicó que el Tribunal no ve mérito en nombrar una junta médica para determinar el estado de salud de Chávez.

Para la oposición y algunos expertos constitucionales, el fin del último mandato de seis años de Chávez significa que su era ha llegado a su fin.

Argumentan que en su lugar, el Presidente de la Asamblea Nacional debe asumir la Presidencia con carácter provisional, lo que dejaría a Chávez con hasta 180 días para volver y ser juramentado; una alternativa rotundamente rechazada por el gobierno.