Washington. Un juez de distrito estadounidense bloqueó el día de ayer 18 de noviembre, la expulsión de niños no acompañados sorprendidos cruzando la frontera de forma ilegal, un revés para el gobierno del presidente saliente Donald Trump, que implantó la política justificando que era para limitar la propagación de la pandemia de Covid-19.

El juez federal Emmet Sullivan del Distrito de Columbia argumentó que los menores afectados podrían sufrir un “daño irreparable” porque podrían sufrir violencia sexual y de otra naturaleza, así como torturas o la muerte si son devueltos a sus países natales. Además declaró no estar convencido por los argumentos presentados por el gobierno e indicó que hay suficientes recintos sin utilizar donde los niños podrían ser alojados.

La demanda contra la expulsión fue interpuesta en los tribunales por la influyente organización de derechos civiles American Civil Liberties Union (ACLU) en nombre de un adolescente guatemalteco que huyó de su país porque era perseguido por las opiniones políticas de su padre. El muchacho buscaba llegar a Estados Unidos, donde reside su padre, para reencontrarse con él.

El gobierno de Trump - que mantiene mano dura contra la inmigración legal e ilegal - adoptó esta política apoyándose en una vieja norma de salud pública relativa al control de las epidemias en la frontera, pero que según los abogados demandantes vulnera los derechos especiales que protegen a los menores.

“El fallo de hoy es un paso crítico para detener el intento ilegal y sin precedentes del gobierno de Trump de expulsar a niños utilizando como pretexto la salud pública”, indicó Lee Gelernt, abogado de ACLU.

Según ACLU, desde el inicio de la pandemia y hasta octubre, cerca de 13,000 menores podrían haber sido expulsados hacia México o hacia sus países de origen sin haber tenido acceso a pedir asilo.