Manifestantes del movimiento 15-M seguían acampados este martes en la Puerta del Sol de Madrid reclamando mejoras sociales, políticas y económicas, en una protesta que dura ya más de una semana.

Cientos de personas participaban en las diferentes asambleas o actividades lúdicas y organizaban voluntariamente el campamento a través de comisiones.

"Sigue habiendo mucha participación ciudadana", señala Nerea, una de las portavoces del campamento de la Puerta del Sol, que surgió de forma espontánea tras una manifestación el domingo 15 de mayo.

Desde la comisión de "respeto", Iván Villanueva, un estudiante de comunicación audiovisual de 20 años, se encarga junto a otros compañeros de recordar a los manifestantes que "no se puede beber ni fumar", aunque "la gente lo sabe de sobra", matiza.

Mientras tanto, algo apartados de la plaza, una asamblea de comunicación debate cómo gestionar las cuentas de Twitter y de Facebook oficiales, pues las redes sociales están siendo uno de los medios más empleados por este movimiento para difundir sus acciones y decisiones.

Bajo las lonas de plástico que poco a poco han ido cubriendo la plaza, varios jóvenes refrescan el ambiente con pequeños surtidores de agua, mientras en la "enfermería" ofrecen botes de protector solar y desde los puestos de "alimentación" se solicitan voluntarios para hacer bocadillos.

También recuerdan, como hace Manuel Isaac, joven desempleado de 21 años, que la comida es "para los acampados activos". "Esto no es un picnic", grita por un pequeño megáfono.

A diferencia de la semana pasada, ya no tienen lugar las concentraciones diarias al final de la tarde y la actividad se centra ahora en decidir cómo organizar este movimiento y qué hacer después del domingo, cuando está previsto que el campamento sea levantado.

DOCH