Tokio. China y Japón se comprometieron el día de ayer 24 de noviembre, a cooperar en temas comerciales y de defensa pero chocaron al hablar de varias islas en disputa, ante las protestas de Tokio por numerosas “incursiones” marítimas de barcos chinos.

La segunda y tercera economías del mundo han mantenido a lo largo de los siglos relaciones tensas y complejas por sus diferencias en el mar y por la presencia militar de Japón en la zona durante el siglo XX.

El ministro chino de Asuntos Exteriores Wang Yi llegó a Tokio para la primera visita de este nivel desde la que realizó el dirigente chino Yang Jiechi en febrero, que sirvió para preparar el viaje del presidente de la República Popular, Xi Jinping, anulada a causa de la pandemia de coronavirus.

La visita de dos días a Tokio de Wang Yi, se produce en medio de crecientes preocupaciones sobre la firmeza de Pekín en la región. Las conversaciones con su homólogo japonés Toshimitsu Motegi cubrieron las tensiones marítimas, el comercio y la respuesta a la pandemia.

¿Islas Senkaku o Diaoyu?

Japón había protestado recientemente contra lo que calificó de “incursiones” chinas sin precedentes en torno a las islas Senkaku, en el mar de China oriental, que Pekín reivindica como suyas y denomina Diaoyu.

El ministro japonés Motegi declaró que “exhortaba con firmeza” a China para que impidiera nuevas intrusiones de barcos chinos en las aguas próximas a las islas.

Si bien es cierto que el primer ministro Yoshihide Suga se ha mantenido alejado de la dura retórica antichina utilizada por Estados Unidos -aliado de Japón-, se ha movido para contrarrestar su influencia profundizando los lazos con Australia y eligiendo a Vietnam e Indonesia para su primer viaje al extranjero.

“Es importante interactuar con la gente y hablar directamente entre sí”, dijo Motegi en una rueda de prensa posterior a las conversaciones.