Washington. Japón restringió la exportación de productos químicos estratégicos a Corea del Sur, alegando que le preocupan los riesgos de seguridad. Corea del Sur depende de estos productos químicos para producir semiconductores y pantallas planas.

El trasfondo es político. La Corte coreana obliga a Japón a indemnizar a las víctimas de esclavitud sexual durante la guerra, situación que para el gobierno del primer ministro japonés Shinzo Abe resulta intolerable.

Japón afirma que la deuda moral con Corea del Sur se resolvió en un tratado de 1965 entre los dos países, y teme que haya una avalancha de otras reclamaciones que busquen una compensación por el comportamiento de Japón durante la guerra.

Japón echa mano de su poder cuasimonopólico en productos químicos industriales, como son: fluoruro de hidrógeno, poliimida fluorada y fotorresistente. Controla casi 90% del mercado de estos productos químicos.

Nikkei reveló que un ejecutivo de Samsung piensa del bloqueo que “es una de las peores situaciones que hemos tenido. Los políticos no se hacen responsables del desastre, a pesar de que casi nos mata”.

Las cadenas de suministro globales, tan explotadas, al mismo tiempo representan una peligrosa dependencia.