Japón rechazó las duras advertencias de China y compró el martes un grupo de islas que ambos reclaman, en una disputa creciente que amenaza con mayores tensiones entre las dos principales economías asiáticas.

Pekín envió dos lanchas de patrulla a las aguas que rodean las islas para reafirmar su reclamación y acusó a Japón de "jugar con fuego". El Ejército advirtió que podría haber más medidas, sin mayores detalles.

"El Ejército chino expresa su firme posición y su fuerte protesta por esto", dijo el portavoz del Ministerio de Defensa, Geng Yansheng, en declaraciones recogidas en el sitio web del ministerio (www.mod.gov.cn).

"El Gobierno chino y el Ejército se muestran inquebrantables en su determinación y voluntad para defender la soberanía territorial. Estamos siguiendo de cerca los acontecimientos, y nos reservamos la opción de adoptar las correspondientes medidas", agregó.

Tokio insistió en que sólo tiene intenciones pacíficas en la compra por 2,050 millones de yenes (26.2 millones de dólares) de tres islas deshabitadas en el Mar de la China Oriental, hasta ahora arrendadas por el Gobierno a una familia japonesa que las tiene en propiedad desde principios de la década de 1970.

El ministro de Relaciones Exteriores, Koichiro Gemba, repitió la postura oficial de Japón de que la compra servía "al mantenimiento pacífico y estable de las islas".

"No podemos dañar el desarrollo estable de las relaciones entre Japón y China por ese tema. Ambos países deben actuar con calma y desde una perspectiva amplia", dijo a los periodistas tras una reunión de gabinete que aprobó la transacción.

La Guardia Costera japonesa administrará las islas, llamadas Senkaku en Japón y Diaoyu en China, que están junto a ricos bancos pesqueros y campos marítimos de gas de gran potencial.

Geng acusó a Japón de usar "todo tipo de excusas para expandir su armamento, y de crear repetidamente tensiones entre regiones".

Pekín ha evitado enviar fuerzas militares a las disputadas aguas, usando en su lugar embarcaciones civiles para reclamarlas.

Las tensiones con Japón llegan en un momento en que el Partido Comunista chino está preocupado por el cambio en su dirección, el primero en una década, además de por la ralentización del crecimiento económico.

El foco de China en la política local y en la economía no impedirá una respuesta potencialmente contundente a Japón, dijo Sun Cheng, profesor especializado en Japón en la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho de Pekín.

"El pueblo chino no hará caso omiso a las disputas territoriales simplemente por la economía y el Congreso del Partido", dijo Sun. "Y si China es demasiado blanda al respecto, no creo que el pueblo chino lo acate", agregó.

RDS