Roma. Italia, que observa una desaceleración de la pandemia del coronavirus, piensa ya en su recuperación con un plan sanitario, aunque el gobierno advierte que el retorno a la normalidad no será de un día para otro.

Este país, hasta ahora el más castigado por la epidemia en el mundo, registró este domingo el número de muertos más bajo en 24 horas (525) desde hace más de dos semanas.

Temiendo un relajamiento del comportamiento de la gente por la llegada de la primavera y las vacaciones de Pascua, las autoridades insisten en repetir en los últimos días: “No hay que bajar la guardia” contra el coronavirus.

“No estamos en condición de aligerar las medidas” de confinamiento, advirtió el primer ministro, Giuseppe Conte, al anunciar que Italia seguirá paralizada al menos hasta el 13 de abril.

El objetivo es una vuelta a la normalidad “lo antes posible”, agregó el ministro sin dar una fecha.

El jefe de Protección Civil, Angelo Borrelli, quien da todos los días el balance de víctimas, anunció el viernes que Italia seguiría confinada hasta el 1 de mayo, aunque precisó que la decisión correspondía exclusivamente al gobierno.

Cauteloso, Borrelli mencionó el 16 de mayo como posible fecha de entrada en una fase 2, sinónimo de “coexistencia con el virus”, pero sólo “si la evolución (de la pandemia) no cambia”.

Medidas graduales

El ministro de Salud expuso el domingo un plan estratégico en cinco puntos “para salir gradualmente” de la pandemia, el cual preconiza “el uso generalizado de mascarillas, el distanciamiento social escrupuloso en los lugares de vida y de trabajo” y un dispositivo de hospitales dedicados al Covid-19, que quedarán abiertos tras la crisis para impedir un posible retorno del virus.

El gobierno prevé reforzar las redes sanitarias locales para que cada enfermo identificado pueda ser objeto de pruebas de detección y de tratamiento, así como tomar muestras de la población para determinar el número exacto de contaminados.

El gobierno considera también el uso de una aplicación en los teléfonos inteligentes, basada en el modelo surcoreano, para ubicar los movimientos de los enfermos diagnosticados en las 48 horas anteriores a la infección y favorecer la telemedicina para, por ejemplo, vigilar a domicilio su frecuencia cardíaca y su nivel de oxígeno en la sangre.

“Incluso cuando los casos de coronavirus caigan a cero, la vida no será la misma durante mucho tiempo”, advirtió el presidente del Instituto Superior de Salud (ISS), Silvio Brusaferro.

Con la relajación de las medidas de confinamiento, las primeras actividades que deberían reanudarse son las vinculadas a la cadena de suministro alimentario y farmacéutico. Los bares, restaurantes, discotecas y gimnasios serán los últimos en abrir, llegado el momento.