BENGASI, Libia.- Italia va a entregar "muy pronto" armas a los insurgentes libios para ayudarles a defenderse de las fuerzas del dirigente Muamar Gadafi, que infligieron el sábado fuertes pérdidas a la rebelión en el oeste del país.

Los italianos "van a suministrarnos armas", dijo a la prensa Abdel Hafiz Ghoga, vicepresidente del Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de la rebelión.

En Roma, fuentes del ministerio de Relaciones Exteriores precisaron que Italia va a suministrar "material de autodefensa" a los rebeldes, en el marco de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sin embargo, no proveerá armas de asalto, agregaron las fuentes.

Los rebeldes reclaman regularmente armas para hacer frente a las fuerzas de Gadafi a las que combaten desde mediados de febrero.

Al igual que Francia y Gran Bretaña, Italia ya ha enviado varios consejeros militares a Bengasi (este), sede del CNT, para ayudar a los rebeldes a organizarse. Según Gogha, el número de combatientes rebeldes ronda los 3.000 en todo el país.

El vicepresidente del CNT también aseguró que los ataques de las fuerzas fieles a Gadafi se intensifican, señal, según él, de que la presión internacional hace mella. "Parece que cuanto más desesperado está Gadafi, más machaca a su pueblo", dijo.

Al menos 9 combatientes insurgentes perdieron la vida este sábado en violentos combates cerca de Zenten, en las montañas bereberes en el suroeste de Trípoli y medio centenar resultaron heridos, según un corresponsal de la AFP y fuentes médicas.

Varios centenares de combatientes rebeldes salieron este sábado de Zenten a bordo de algunos carros de combate, camionetas o a pie, al encuentro de combatientes de Gadafi que habían llegado a una quincena de km de esta localidad, obligándoles a replegarse a Al Alauinia, una localidad situada a una treintena de kilómetros.

Después de violentos combates que duraron todo el día en Al Alauinia, cuyos habitantes la habían desertado, las fuerzas gubernamentales tuvieron que abandonar la ciudad, dejando atrás vehículos y prisioneros.

En Dehiba, un puesto fronterizo del lado tunecino, situado un poco más al oeste, cayeron al menos seis obuses libios sin causar víctimas o daños, elevando a 24 el número de proyectiles caídos en Túnez en una semana.

El gobierno tunecino amenazó con adoptar las medidas "necesarias" para "preservar la integridad de su territorio", según la agencia de prensa TAP.

Desde hace un mes, al menos 50.000 personas, principalmente habitantes de la región, han cruzado la frontera en Dehiba para escapar de los combates.

Las fuerzas gubernamentales también han bombardeado el puerto de Misrata, ciudad sitiada desde hace dos meses a 200 km al oeste de Trípoli, alcanzando depósitos de combustible, según Ahmed Omar Bani, portavoz militar del CNT.

"Quieren privar a la revolución de carburante", denunció.

Según Suleiman Fortiya, un representante de Misrata en el CNT, las tropas gubernamentales se están reagrupando en Zliten, a una treintena de km al oeste de Misrata.

En tanto, los rebeldes acusaron a las tropas de Gadafi de utilizar helicópteros marcados con los símbolos de la Cruz Roja para largar minas submarinas el jueves y el viernes en el puerto de Misrata, única puerta al resto del mundo para esta ciudad sitiada.

La OTAN, a cargo de hacer cumplir la exclusión aérea en Libia, confirmó únicamente que helicópteros sobrevolaron Misrata el jueves.

Según Gogha, las tropas de Gadafi continuaron son ataques relámpago contra las ciudades oasis del sur del país. El sábado unidades atacaron en Jalo y Ojla.

Según un miembro del consejo militar de Al Kufra, seis rebeldes murieron el viernes en enfrentamientos con tropas gubernamentales en un puesto de control instalado entre Jalo y Al Kufra.

En respuesta al pedido de los jefes tribales que se reunieron el jueves y el viernes en Trípoli, el ministerio libio de Justicia prepara un proyecto de ley de amnistía para quienes participaron de la revuelta desde mediados de febrero, anunció el sábado el primer ministro Baghdadi Mahmudi.

Reunida el jueves y el viernes en Trípoli la Conferencia Nacional de Tribus, que calificó a los rebeldes en un comunicado final de "traidores", pidió "una ley de amnistía general" para abrir "el camino a una era de paz y de perdón".