Roma.- Italia debatirá en 2014 la posibilidad de modificar la ley para otorgar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes nacidos en territorio nacional, aunque se prevén ásperas polémicas debido a la oposición de los partidos de derecha.

"En los primeros meses de 2014 será presentada una modificación a la normativa (sobre inmigración) que garantizará a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia adquirir el derecho a la ciudadanía", anunció la ministra de Integración, Cecile Kyenge, en un reciente encuentro con la prensa extranjera.

Insultada repetidamente tras convertirse en la primera mujer de origen africano que forma parte de un gobierno italiano, Kyenge confirmó que los ataques no la detendrán.

"Estos insultos no me detendrán, no estoy preocupada. Mi respuesta no es fundamental, pero lo es lo que responde la sociedad civil", afirmó la funcionaria nacida en la República del Congo y nacionalizada italiana.

En ese sentido, un sondeo de la empresa Ipsos publicado en noviembre pasado reveló que el 75% de los italianos está a favor de dar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia.

De acuerdo con la encuesta, el 20% pronunció en contra, mientras el 5% no dio ninguna opinión.

Asimismo, el 61% de los italianos consideró que los inmigrantes representan un recurso, mientras que para el 28% constituyen una amenaza.

En Italia, como en la mayor parte de los países europeos, rige la llamada "ius sanguinis", que en latino significa "derecho de sangre" y que es una expresión jurídica que prevé el derecho a la ciudadanía solamente a los hijos de italianos.

En contraposición, Kyenge se ha manifestado a favor de la "ius soli" (derecho del suelo), que indica el derecho a adquirir la ciudadanía a los nacidos en el territorio italiano, independientemente de la nacionalidad de sus padres.

Ante la polémica, sin embargo, la ministra ha propuesto una "ius soli" suavizada, que contemple la concesión de la ciudadanía a los hijos de inmigrantes nacidos en el país, pero cuyos padres hayan vivido un determinado número de años en territorio nacional.

Italia tiene una de las normativas más severas para adquirir la ciudadanía. No importa si se nace en el país, el único modo de obtenerla automáticamente es tener al menos un padre de esa nacionalidad.

De otra manera sólo es posible después de dos años de matrimonio con una persona de nacionalidad italiana o tras 10 años de residencia si se es originario de un país extracomunitario (o cuatro para los nacidos en otra nación europea).

Según datos oficiales, en el país de la bota hay más de cinco millones de extranjeros, sobre una población total de casi 60 millones de personas.

Los menores hijos de inmigrantes son aproximadamente un millón, de los cuales 650,000 nacieron en hospitales públicos.

Se trata de niños que en su mayoría han residido toda su vida en Italia, donde han frecuentado la escuela, pero que al cumplir 18 años de edad deberán enfrentarse al hecho de ser considerados extranjeros.

"Espero que el Parlamento pueda afrontar la cuestión de la ciudadanía a los niños nacidos en Italia de inmigrantes extranjeros. Negarla es una auténtica locura, un absurdo", declaró el presidente Giorgio Napolitano.

Pero partidos de derecha, como la Liga del Norte, Hermanos de Italia o Forza Italia prometen batalla contra el que consideran un cambio normativo que pondría en peligro la identidad nacional.

nlb