NUEVA YORK.- Miles de corredores invadieron el Central Park este sábado, frustrados por la anulación del famoso maratón de Nueva York prevista para el domingo, pero muchos comprenden la decisión del alcalde de una ciudad a la que le cuesta recuperarse del paso del huracán Sandy.

En los caminos internos del parque, que reabrió sus puertas puntual en la mañana del sábado a las 08H00, por primera vez desde que Sandy golpeó a la ciudad en la noche del lunes, coinciden deportistas y obreros que trabajan en despejar el espacio verde de los árboles derribados por el huracán.

Entre los maratonistas hay muchos extranjeros que invirtieron fuertes sumas de dinero para participar en la más célebre de las carreras de este tipo.

"Me hice un regalo por mis 60 años y gasté 3.000 euros (unos 3.850 dólares), algo que no creo que pueda volver a hacer", se lamenta Jean-Michel Laurent, llegado desde París especialmente para el maratón.

"Deberían haber anunciado antes" que la competencia se cancelaba, dice, pero admite también que sus preocupaciones de maratonista "no son nada comparadas con la miseria de quienes no tienen electricidad ni calefacción".

Scott Solvsig, de 39 años, arribado a la ciudad desde Saint Louis, en el estado de Misuri (centro), también comprende la decisión del alcalde Michael Bloomberg. "Pero anunciar tan tarde la anulación, la verdad que me enoja, y mucho", dice.

"Hasta el viernes al mediodía se nos había asegurado que el maratón se hacía y nos embarcamos, para enterarnos al llegar al aeropuerto que se había cancelado. No es normal", afirma.

A la francesa Amelie Mauremo, ex número uno mundial de tenis, le sucedió algo similar: se enteró de la anulación al llegar al aeropuerto.

"Me parece increíble que se haya dejado creer a los participantes que la carrera tendría lugar. Cuando se ven los trabajos de reconstrucción en el resto de Manhattan, pero también en los alrededores, es realmente incomprensible", escribió en su cuenta de Facebook.

Algunos maratonistas se organizan para aprovechar el hecho de estar en Nueva York y se dan cita a través de las redes sociales para correr en Central Park en la mañana del domingo. Otros comunican direcciones donde poder donar sangre.

En Facebook, el improvisado grupo de "Corredores neoyorquinos por Staten Island" propone participar en donaciones de alimentos a los habitantes de este barrio de la ciudad, uno de los más afectados por el huracán y desde donde hubiera debido partir del maratón.

Una afrenta a los damnificados

Uno de los corredores de Central Park anotó en su espalda esta leyenda: "Me gustan los supermillonarios incompetentes", en referencia a Michael Bloomberg.

El alcalde se empecinó en mantener la realización del evento, que debía reunir a unos 47.000 participantes.

Pero cedió a último momento, en la tarde del viernes, debido a las protestas de algunos legisladores que tomaban como una afrenta a los damnificados por Sandy que el maratón se celebrara.

El huracán causó la muerte de al menos 109 personas en Estados Unidos y Canadá. Nueva York fue uno de los sitios más afectados, con 41 fallecimientos.

Narciso Megia, de 27 años, respalda esa decisión. "Primero que nada Nueva York debe recomponerse", afirma este neoyorquino.

"No había una buena solución", dice por su lado Anshal, de 34 años y también habitante de la ciudad que se preparaba para participar en la carrera.

"Entrené durante un año e incluso sin tener agua ni electricidad durante una semana, intenté no perder la motivación (...), lo necesitaba", afirma. "Podría haber sido un acontecimiento positivo, pero entiendo a los que lo perciben de otra manera".