La policía turca registró durante nueve horas el consulado saudí en Estambul en busca de restos de material tóxico y “cosas que se eliminaron pintando encima”. Así lo explicó el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien ha hablado pocas horas después de que el interior del recinto consular fuera  investigado.

“Se hace una investigación de qué son y qué no son unas cuántas cosas que se eliminaron pintando encima, tóxicos, etcétera”, dijo Erdogan a la prensa tras un discurso en el Parlamento.

El presidente resumió así la inspección policial del consulado iniciada el lunes por la tarde y concluida la madrugada de ayer durante la que la policía turca sacó del recinto dos camionetas con muestras, según informó la prensa turca.

“Ayer se hizo un trabajo intenso hasta la madrugada y este trabajo continuará. Nuestro deseo es que de ahí salga un resultado que nos permita formarnos una opinión”, agregó el presidente.

La prensa turca publica que la policía se propone registrar también la residencia del cónsul, que se encuentra a unos 200 metros del consulado.

Las cámaras de vigilancia registraron que horas después de que Jamal Khashoggi entrara en la legación, el 2 de octubre pasado, un convoy de seis vehículos, entre ellos una camioneta con los cristales oscuros, salió del consulado y entró en el recinto de la residencia del cónsul.

La presión internacional sobre esta monarquía del Golfo se ha intensificado: nadie cree su versión.