El gobierno de Estados Unidos lamentó el miércoles la muerte de un inmigrante mexicano que murió días después de haber sido sometido por agentes migratorios estadounidenses y aseguró que realiza una investigación para determinar las circunstancias del fallecimiento.

Es una muerte trágica; nunca queremos ver morir a una persona en nuestra custodia (y) estamos investigando intensivamente las circunstancias de eso , dijo en rueda de prensa John Morton, subsecretario de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

Morton participó el miércoles en la capital mexicana en la presentación del Primer Estudio Binacional de Bienes Ilícitos México-EU .

El mexicano Anastasio Hernández Rojas falleció el lunes, luego de que el viernes fuera violentamente sometido en un procedimiento de deportación en la frontera de California (EU) y Baja California (México).

La agencia de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense dijo el fin de semana que el mexicano se tornó violento cuando iba a ser deportado y aseguró que tras solicitarle dejar de pelear, un agente sacó una pistola eléctrica para controlarlo.

México condenó la víspera la muerte y exigió una investigación exhaustiva.

Morton, quien envió sus condolencias a la familia, aseguró que el caso les preocupa y refirió que el Departamento de Seguridad Interior encabeza una investigación.

Mientras, el embajador estadounidense en México, Carlos Pascual, dijo que se mantienen abiertos los contactos con el gobierno de México para compartir cualquier información disponible.