Árabes en todo el Medio Oriente reaccionaron furiosos contra la anticipada decisión del presidente estadounidense Donald Trump de declarar a Jerusalén como la capital de Israel.

Políticos, activistas y gente común, desde Teherán y Ankara hasta Siria, advirtieron que la medida inflamará las pasiones entre los musulmanes de la región y sembrará la inestabilidad y el caos.

Los palestinos salieron a las calles de la Franja de Gaza a protestar por la decisión.

Decenas de jóvenes enfurecidos quemaron llantas de coches en manifestaciones espontáneas en varios lugares.

Hamas convocó a más protestas para los siguientes días. El grupo islámico controla Gaza, mientras que Estados Unidos y la Unión Europea consideran a Hamas una organización terrorista.

El anuncio de Trump rompe con décadas de política internacional estadounidense.

En Beirut, cientos de refugiados palestinos protestaron en el campamento de refugiados Bourj al Barajneh, gritando “¡Trump es un loco!”

“Vinimos aquí a decirle a Trump que Jerusalén es la capital eterna de Palestina”, dijo Nada Adlouni, una refugiada palestina.

El diario libanés An Nahar comparó al presidente Trump con el ministro de exteriores británico Arthur Balfour, quien hace 100 años emitió una histórica declaración prometiendo que Palestina será un hogar nacional para el pueblo judío.