Bogotá. Florindo Eleuterio Flores, también conocido como el camarada Artemio, pasó 20 años en fuga en las colinas orientales de los Andes peruanos, armado con un rifle de asalto AK-47.

Fue el último miembro del Politburó y el último miembro histórico de Sendero Luminoso, un grupo de guerrilleros maoístas fundamentalistas que aterrorizaron a Perú en la década de los 80, en una guerra civil que dejó cerca de 70,000 muertos.

Eso fue hasta febrero, cuando Flores fue encontrado gravemente herido en la selva del norte después de una escaramuza con las fuerzas de seguridad peruanas. Ayer, su juicio por cargos de terrorismo, tráfico de drogas y lavado de dinero comenzó en una base naval en las afueras de Lima. El primer ministro, Juan Jiménez, y la oficina del fiscal han pedido una pena de cadena perpetua.

Si Flores es declarado culpable y su condena es impuesta, será encerrado junto a su mentor, Abimael Guzmán, el profesor de filosofía que fundó el movimiento y urgió a sus devotos a empapar al país andino en ríos de sangre . Guzmán cumple su condena desde 1992.

Flores encabezó una fuerza de alrededor de 150 rebeldes en el valle del Alto Huallaga. Según funcionarios del gobierno, también llevaba a cabo operaciones de narcotráfico en una de las regiones cocaleras más productivas de Perú. Incluso EU puso una recompensa de 5 millones de dólares por su cabeza.