Buenos Aires. Los líderes mundiales comenzaron a llegar a Buenos Aires sitiada por 22,000 efectivos de seguridad para la cumbre del G20.

Se supone que la cumbre de dos días que inicia hoy se centrará en el desarrollo, infraestructura y seguridad alimentaria, pero esos temas parecen secundarios en medio de las tensas relaciones entre Estados Unidos y Europa, y en momentos en que Estados Unidos, México y Canadá establecen la redacción final de un nuevo tratado de libre comercio conocido como T-MEC, que está programado para firmarse mañana.

Con las múltiples reuniones bilaterales que mantendrán la gran mayoría de asistentes, el desafío será cómo podrá afectar al ánimo común y a la declaración final el encuentro privado entre Trump y el líder chino Xi Jinping, con el que se busca acabar con la guerra comercial por la política arancelaria estadounidense. Los analistas no están optimistas sobre la posibilidad de un progreso importante en las disputas comerciales.

Con el trasfondo de la caravana de centroamericanos que atraviesa México con el destino a EU y la crisis humanitaria en el Mediterráneo, Trump, Theresa May, la primera gran autoridad británica que llega a Argentina después de la guerra de las Malvinas de 1982, y el italiano Giuseppe Conte tendrán voz en ese asunto.

El canciller argentino Jorge Faurie recordó en las vísperas que el país anfitrión del G20 “tiene la responsabilidad de encauzar temáticas y articular coincidencias”. Pero Argentina, sumida en una crisis de proporciones, parece ser un testigo mudo de las grandes controversias, sin fuerza para garantizar acuerdos.

El presidente argentino, Mauricio Macri, dijo que el tema del asesinato del periodista saudí en el consulado de Estambul estaría “sobre la mesa” durante reuniones bilaterales. Arabia Saudí ha negado que el príncipe heredero Mohammed bin Salman haya tenido alguna participación en el grotesco homicidio de Jamal Khashoggi.

Otro posible encuentro que estaba por ser confirmado era el del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, con el príncipe heredero que se centraría en el crimen de Khashoggi, por el que Erdogan apunta la falta de colaboración de las autoridades saudíes en el esclarecimiento del asesinato.

El presidente francés, Emmanuel Macron, quien enfrenta fuertes manifestaciones en rechazo a un impuesto a los combustibles fósiles, tuvo, al aterrizar en Argentina, una imagen patente de su soledad. Nadie lo esperaba al descender la escalera del avión. Sólo un par de empleados le extendieron la mano para saludarlo.

Se espera que la cumbre que culmina el sábado cierre con texto breve y, salvo modificaciones de último momento, desesperanzador.