La acusación de traición del ex gobernante militar de Pakistán, Pervez Musharraf, se pospuso por tercera vez, luego de que el General retirado del Ejército fuera repentinamente trasladado a un hospital militar debido a una enfermedad no revelada, en lugar de aparecer en la Corte para enfrentar los cargos en su contra.

Un tribunal de tres miembros, formado para juzgar al ex Presidente de suspender la Constitución en el 2007, anunció que le permitiría disponer de más tiempo a causa de sus problemas de salud. El tribunal le ordenó presentarse el lunes; sin embargo, los abogados de Musharraf manifestaron que eso dependería de su estado de salud.

La última vuelta de tuerca en el melodrama que rodea el caso ha planteado la especulación en la capital paquistaní de que Musharraf cocinaba un acuerdo que le permitiría salir del país en lugar de enfrentarse a la humillación de un juicio civil, que los analistas creen que podría causar disturbios en el poderoso sistema militar del país.