Hong Kong. Abogados de empresas, estudiantes universitarios, amas de casa, líderes religiosos, trabajadores migrantes y artistas, entre muchos más, salieron a las calles, en la que ya es considerada la manifestación más numerosa en la historia de Hong Kong, para protestar por una propuesta de ley de extradición que promueve el gobierno chino.

A pesar del calor sofocante, más de medio millón de personas participaron en la marcha en contra de la propuesta de ley, evento que fue aprobado por el gobierno chino pero sólo hasta le media noche. Frente el edificio legislativo de Hong Kong, los manifestantes intentaron hacer un plantón, mismo que fue reprimido por parte de la policía con apoyo de gas pimienta.

Se espera que los legisladores de Hong Kong, a quienes el gobierno chino les prometió una semiautonomía en 1997, cuando Reino Unido pasó a China la administración de Hong Kong, voten este mes un proyecto de ley que permitiría a los tribunales locales considerar las solicitudes de extradición de China.

Los críticos de la medida, que incluyen a muchos representantes de la comunidad judicial de la ciudad, aseguran que la medida la están tomando en serio y de manera muy precipitada los legisladores locales.

Aseguran que de prosperar la iniciativa de ley, China podría extraditar a sus enemigos políticos sin la supervisión del Congreso local.

La ciudad ha sido sacudida desde el 2016 por el creciente alcance que tienen las fuerzas de seguridad chinas, ya que han secuestrado a editores disidentes y ejecutivos de empresas sin la existencia de la cobertura legal de la extradición.

Dos décadas después de que China obtuviera el control de Hong Kong, la excolonia británica ha visto degradar sus libertades electorales y de prensa.

Golpe mortal

La ley de extradición, según amplios sectores de la sociedad de Hong Kong, sería un golpe mortal para la autonomía política de la ciudad.

Pocas horas antes de la marcha el gobierno de Hong Kong comunicó que la medida propuesta “no afectará ni tendrá un efecto escalofriante en las libertades de reunión, prensa, expresión, académica o de ningún tipo de publicación”.

Se han incorporado salvaguardas al sistema judicial de Hong Kong, que opera “sin interferencias”, aseguró el gobierno local a través de un comunicado. Sin embargo, la gente salió a las calles.