Washington.- Entre 20,000 y 40,000 barriles de petróleo (de 3.2 a 6.4 millones de litros) se están derramando diariamente al Golfo de México debido al pozo dañado de la firma británica BP, informaron este jueves autoridades de Estados Unidos.

En el lugar, la mayoría de los pájaros y tortugas afectados por el petróleo morirán solos en el mar o enterrados en los pantanos y no serán encontrados, afirmó Rebecca Dunne, de la organización Tri-State Bird Rescue et Research.

Desde la explosión el 20 de abril de una plataforma de British Petroleum (BP) frente a las costas de Luisiana, se han recuperado unos 1,075 pájaros, de los cuales 633 estaban muertos.

A la marea negra le costó semanas llegar hasta la costa y casi la mitad de esas aves fueron encontradas durante los últimos 10 días.

El tamaño de la mancha de petróleo y el hecho de que gran parte de ella permanezca mar adentro dificultan el rescate y recuperación de los animales. Las aves se hunden en cuestión de días y las tortugas y delfines raramente terminan en las playas.

A esto hay que añadir el impacto a largo plazo de concentraciones de petróleo flotando en aguas profundas y una cantidad masiva de disolventes químicos usados que multiplican los niveles de toxicidad.

Impacto ecológico

Muchos expertos estiman que los disolventes son necesarios para mantener el petróleo lo más lejos posible del la costa de los pantanos, pero otros han mostrado su preocupación porque estos productos químicos puedan dañar todavía más la vida marina.

La capa superior de las aguas profundas está llena de vida, de invertebrados y larvas de peces extremadamente sensibles.

Aquellos que no mueren inmediatamente podrían tener tasas de reproducción y ciclos de vida más bajos, apunta Suatoni.

El petróleo fijado en las capas más bajas, dañaría importantes hábitats, como los arrecifes de coral, que pueden tener un impacto en las tasas de supervivencia y reproducción en los años venideros.

La capa media de las aguas profundas sería "el último lugar" en el que se asiente el petróleo, pero aún así puede impactar en la vida marina viajando con los tiburones y ballenas, según la bióloga.

Según expertos, los animales que no mueran por el derrame de crudo, tendrán ciclos de vida y tasas de reproducción más cortos.

Las costas pantanosas son, por su parte, el peor lugar para que llegue el petróleo debido a que resulta imposible proteger cada entrada del inmenso laberinto de marismas.

Una vez penetra en ellas el petróleo es extremadamente difícil de limpiar, y una pequeña tormenta puede crear un oleaje que empujaría el vertido cada vez más adentro del pantano.

Las tierras pantanosas están llenas de aves y suponen además unas zonas de

Los equipos de rescate sólo pueden a usar lanchas de fondo plano para buscar a los pájaros en las aguas poco profundas y los pantanos ofrecen un excelente lugar para que se escondan los animales asustados, lo que dificulta todavía más su captura.

La mayoría de las 400 aves presentes el miércoles en el centro de rehabilitación de Fort Jackson eran pelícanos.

"La suerte para mí es que este petróleo es espeso, por lo que los pájaros no pueden volar y son más fáciles de atrapar", dice Dunne, quien dirige la operación.

Los pelícanos son aves resistentes que se adaptan mucho mejor al cautiverio que otros pájaros costeros mucho más delicados.

La mayoría de las 400 aves presentes en el centro de rehabilitación de Fort Jackson eran pelícanos.

Un 90% de las grandes aves ha sobrevivido al extremadamente estresante proceso de captura y limpieza: se tarda unos 45 minutos en sacar el petróleo de sus plumas con detergente y varios días de acicalamiento de las plumas por parte de los animales para recuperar la impermeabilidad del plumaje.

Los pájaros que llegan malheridos son sacrificados, no hay tiempo para intentar salvarlos.

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