A la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman se sumaron nuevos interrogantes el miércoles con la declaración de un cerrajero que afirmó que una de las puertas del departamento de la víctima no estaba completamente cerrada y que podía ser abierta fácilmente.

El cerrajero, identificado en los medios argentinos sólo con su primer nombre, Walter, dijo a los periodistas que cuando fue llamado a abrir la puerta de servicio de la residencia del fiscal constató que, aunque ésta tenía puesta la llave por dentro de la cerradura, no se encontraba cerrada herméticamente.

"Había que girar un milímetro la llave, que normalmente se cae. La llave estaba puesta, simplemente la levanté, la empuje y con un gancho la abrimos... Si hubiera estado cerrado con llave tendría que haber agujereado la puerta", dijo.

Estas afirmaciones las hizo ante una nube de micrófonos de periodistas a la salida de una sede de la fiscalía, dónde Walter aseguró que había comparecido a rendir su declaración en la investigación que se abrió por la muerte de Nisman.

Pocos días antes, Nisman había acusado a la presidenta Cristina Fernández de ser la autora intelectual de un plan para encubrir y desviar una investigación que pende sobre un grupo de iraníes sospechosos de detonar una bomba en un centro comunitario judío en 1994, que mató a 85 personas y dejó a más de doscientas heridas.

Ante la insistencia de los periodistas, Walter afirmó: "si entró alguien o no, no lo sé".

Nisman fue encontrado muerto el domingo por la noche en el baño adyacente a su dormitorio del departamento que habitaba en una torre de un lujoso barrio de Buenos Aires.

El hallazgo del cuerpo se produjo pocas horas antes de que Nisman tuviera previsto presentarse ante una comisión del Congreso para explicar y aportar más detalles sobre la denuncia que presentó ante un juzgado el 14 de enero, contra la mandataria, el canciller argentino, Héctor Timerman, y otros allegados al gobierno.

Entre quienes encontraron el cuerpo estaban la madre del fiscal, quien había intentado localizar a su hijo alertada por sus guardaespaldas que no podían contactarse con él, pese a que Nisman les dijo en la víspera que los llamaría hacia el mediodía del domingo como era costumbre, según dijo a The Associated Press un asesor del Ministerio de Seguridad cuya identificación mantenemos en el anonimato porque no tiene autorización para hablar sobre el tema.

La madre no se acordaba de la clave de acceso de la puerta principal por lo que tuvieron que llamar a Walter, cuyo nombre completo no fue revelado por los medios al momento de ofrecer sus declaraciones, quien tuvo que abrir la entrada de servicio para que pudieran ingresar al lugar.

El asesor de seguridad del Ministerio de Seguridad le había dicho el lunes a la AP que el departamento de Nisman tenía dos puertas de acceso: la principal que sólo se abría con un código de seguridad y la de servicio, que tenía la llave al interior de la cerradura.

Este funcionario también dijo que en el departamento del fiscal no fue encontrada ninguna misiva que pueda acreditar que se haya cometido un suicidio. La diputada opositora, Patricia Bullrich, indicó que Nisman le había dicho tres días antes de su muerte que "estaba amenazado".

Agregó que habló con él "para coordinar detalles de su presencia en el Congreso".

La justicia también investiga una huella digital y una pisada encontradas por los investigadores en un pasadizo que comunica el departamento de Nisman con el de un vecino y donde se encuentra instalado el sistema de aire acondicionado del edificio, según informó la agencia oficial de noticias Télam.

Los investigadores buscan determinar si alguien pudo ingresar a la vivienda del fiscal por esa puerta con el fin de asesinarlo. Nisman fue hallado con un disparo en la sien derecha, una pistola calibre 22 y un casquillo de bala a su lado en el baño, cuyas puertas no habían sido violentadas.

El arma se la había entregado el sábado un empleado de la fiscalía de la AMIA, instancia creada para la investigación de la bomba contra el centro judío, identificado por los investigadores de la muerte de Nisman como Diego Lagomarsino.

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