Los cuerpos de 230 personas asesinadas por yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) fueron encontrados por sus familiares en una fosa común en la provincia de Deir Ezzor, en el este de Siria, anunció este miércoles una ONG.

Las víctimas son miembros de la tribu sunita de los Shaitat, que se opone abiertamente al EI, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña.

La ONG también estimó que murieron un total de más de 900 miembros de esta tribu, que se sublevó contra el grupo EI.

"La amplia mayoría" de los muertos eran civiles y se los mató como "represalia" por haberse sublevado contra el EI, que controla actualmente parte de Siria, incluyendo a la provincia de Deir Ezzor.

Los miembros de la tribu descubrieron la fosa común después de que el EI los autorizara a volver a su pueblo del que los había expulsado.

Para poder volver, tuvieron que aceptar un toque de queda nocturno, así como no juntarse y no llevar armas.

El grupo Estado Islámico ha ejecutado a numerosos miembros de las tropas leales a Damasco decapitándolos y exhibiendo sus cuerpos en lugares públicos para "sembrar el terror entre los civiles", y en cualquiera que ose combatirles, había explicado previamente el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

mrc