Cataluña. A nueve meses del teórico referendo de independencia en Cataluña, las asociaciones separatistas lanzaron este domingo una campaña para ensanchar sus apoyos en Barcelona y alrededores, mientras el gobierno español se esfuerza en reconquistar los corazones de esta región.

Tras años de conflicto, la situación sigue estancada en lo político y social: los intentos del gobierno catalán para forzar una consulta suelen terminar en saco roto y la opinión pública catalana se mantiene dividida entre partidarios y detractores de la secesión.

El nacionalismo flaquea en el área metropolitana de Barcelona, poblada mayoritariamente de gente procedente de otras partes de España y con menor poder adquisitivo, a quienes la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), la principal asociación independentista, quiere seducir con su campaña Hagamos futuro .

El objetivo es ensanchar su electorado de cara a septiembre, cuando el presidente catalán, Carles Puigdemont, prometió convocar un referéndum de autodeterminación.

Su celebración es incierta debido a la oposición del gobierno español, que defiende que son todos los españoles quienes deben decidir sobre la unidad del país, una posición secundada por el Tribunal Constitucional.

La campaña tiene como objetivo explicar las bondades de una futura República Catalana: con más riqueza, mejores servicios sociales, mejores infraestructuras o menos corrupción, de acuerdo con los activistas.

Estamos convencidos de que conseguiremos esta mayoría a través de elementos de información y reflexión, no sentimentales , afirmó, Jordi Sánchez, presidente de la ANC.

Tras crecer abruptamente con la crisis y con la llegada al poder del gobierno conservador de Mariano Rajoy en el 2011, el independentismo se encuentra estancado con 40-45% de la población a favor, en empate técnico con el unionismo según la mayoría de encuestas, y el bloque de indecisos del 10-15 por ciento.

Desde Madrid, el Ejecutivo de Rajoy, reelegido en noviembre para una segunda legislatura, quiere reconquistar el afecto de Cataluña tras un primer mandato marcado por el distanciamiento e incluso la hostilidad.

Queremos sentarnos y dialogar para llegar a acuerdos que puedan resolver esta situación , dijo el recién nombrado delegado del gobierno español en Cataluña, Enric Millo.

La independencia no solucionará el desempleo, ni garantizará los servicios sociales ni las pensiones. Muchas personas se han creído este discurso pero no es consistente , esgrime el antiguo militante nacionalista conservador.