El presidente del Banco Central de Argentina, Guido Sandleris, presentó este miércoles su renuncia al cargo a partir del 10 de diciembre, cuando asuma el presidente electo Alberto Fernández, un peronista de centroizquierda.

"Estoy presentando mi renuncia y ellos también (por los vicepresidentes Gustavo Cañonero y Verónica Rapoport) desde el 10 de diciembre", declaró Sandleris en rueda de prensa.

"Considero que nuestra renuncia allana el camino para que el presidente electo cuente con absoluta libertad para designar a quienes crea adecuado para implementar su plan económico, incluyendo su política monetaria", declaró.

Sandleris, de 48 años, asumió el 28 de septiembre de 2018 para reemplazar a Luis Caputo, quien ocupó el cargo por tres meses tras la salida de Federico Sturzenneger, nombrado en la asunción del presidente liberal Mauricio Macri en diciembre de 2015.

En sus declaraciones, Sandleris lamentó "la falta de un consenso básico" en Argentina que le dé permanencia en el tiempo a las políticas económicas.

"Quizás una de las frustraciones de esta experiencia es no haber logrado avanzar significativamente en construir este consenso, acerca de cuál es el mejor camino para lograr esa moneda sana", admitió.

El funcionario reconoció que Argentina se encuentra en un momento difícil, con un año entero en recesión y una "inflación muy alta".

El índice de precios al consumidor acumula 42.2% entre enero y octubre de este año. La moneda se ha depreciado cerca de 38% y desde octubre se impuso un férreo control de cambio y de capitales.

Con esta renuncia, Sandleris mostró un cambio respecto de la resistencia a dejar el puesto que manifestaron anteriores titulares de la autoridad monetaria en el marco de cambios de gobierno en el país.

En diciembre de 2015, Macri reclamó la renuncia del entonces titular del Banco Central, Alejandro Vanoli, nombrado durante la gestión de la exmandataria Cristina Kirchner (2007-2015).

Tras resistirse porque su nombramiento se extendía hasta 2019, Vanoli finalmente renunció en la víspera de la asunción de Macri.

En 2010, se desencadenó una crisis institucional cuando el entonces titular del Banco Central, Martín Redrado, se atrincheró en la sede de la entidad, al resistirse casi un mes a dejar el cargo que ocupaba desde 2004, del que fue desplazado por negarse a usar reservas para el pago de deuda.

Seis meses más tarde, en julio de 2010, Argentina tenía reservas internacionales por 50,604 millones de dólares.

Actualmente, las reservas brutas están en 43,752 millones de dólares.