Grecia y Macedonia firmaron este domingo en el pueblo fronterizo de Psarades un histórico acuerdo que pone fin a 27 años de conflicto bilateral por el nombre de la ex república yugoslava, que ahora se llamará Macedonia del Norte.

Hasta ahora, el nombre oficial de Macedonia era Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM).

El acuerdo, firmado por los ministros de Exteriores de ambos países, pone fin a 27 años de conflicto bilateral y permitirá levantar el bloqueo de Grecia a la entrada de Macedonia a la Unión Europea (UE) y la OTAN.

El acuerdo, arduamente negociado desde hace seis meses, fue firmado por el ministro griego Nikos Kotzias y el macedonio Nikola Dimitrov a orillas del lago Prespes. Ahora tendrá que ser ratificado por los respectivos parlamentos y sometido a referéndum en Macedonia.

Los primeros ministros Alexis Tsipras y Zoran Zaev, se sumaron a la ceremonia, en el pueblo típicamente balcánico de Psarades, con sus casas de piedra y balcones de madera, y terminará con un almuerzo del lado macedonio del lago.

Pero mientras se celebraba la firma del acuerdo, en Grecia las protestas por el mismo degeneraron en enfrentamientos entre manifestantes y policías, que golpeó a los asistentes a la concentración y respondió con gases lacrimógenos en el pequeño pueblo de Pisoderi, a 25 km de donde se llevó a cabo la ceremonia.

Seis policías y seis manifestantes resultaron heridos, indicó la policía, mientras que 500 personas trataban de acercarse portando banderas griegas al lugar de la firma.

En Macedonia, unas 5,000 personas protestaron contra el acuerdo en Bistola (suroeste), en una concentración organizada por el principal partido de la oposición, VMRO-DPMNE, que concluyó de forma pacífica al cabo de una hora.

Este acuerdo tiene el apoyo de la ONU, la Unión Europea y la OTAN, cuyos representantes también asistieron a la ceremonia, entre ellos la responsable de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

Desde la independencia de esa ex república yugoslava, en 1991, la cuestión del nombre de Macedonia ha sido tema de controversia.

Grecia no toleraba que su vecino tomase el nombre de una de sus provincias, atribuyéndose así la herencia de dos grandes reyes de la Macedonia antigua, Filipo II y su hijo Alejandro Magno.

Ambos primeros ministros han tenido que enfrentarse a apasionadas reacciones en sus propios países, que emanaban de la oposición de derecha y de los sectores más nacionalistas de las opiniones públicas.

Tsipras, acusado de "traición", sobrevivió el sábado a una moción de censura de la derecha para bloquear este acuerdo, interpuesta por su rival Kyriakos Mitsotakis contra su gobierno.

En Macedonia, el presidente Gjorge Ivanov prevé ejercer un derecho de veto para bloquear lo que la oposición nacionalista —de la que es muy cercano— califica de "capitulación", algo que podría retrasar un poco la ratificación del acuerdo.

Esta querella, que mezclaba aspectos políticos e históricos, bloqueaba un acercamiento del pequeño estado macedonio a la UE y la OTAN.

"Deber patriótico"

Tras la firma del acuerdo por parte de los ministros de Exteriores, Tsipras afirmó que ambos países habían cumplido con su "deber patriótico".

"Hoy cumplimos con nuestro deber patriótico (...), un histórico paso para cerrar las heridas del pasado, abrir la vía a la cooperación entre nuestros países, los Balcanes y toda Europa", dijo.

"Este paso no debe ser suspendido (...) ya que damos un ejemplo para construir el futuro contra el odio", agregó el primer ministro griego.

El acuerdo, que cierra 27 años de querellas, es de una "importancia estratégica que puede mover montañas" para traer estabilidad y prosperidad, afirmó por su parte el jefe de gobierno macedonio, el socialdemócrata Zoran Zaev.

El acuerdo fue en gran parte posible tras la llegada de éste al poder en 2017, sucediendo a la derecha nacionalista macedonia.