Roma. Ni mojito, ni tangas. El beach tour del ultraderechista ministro del Interior, Matteo Salvini, con cócteles en la playa, sesiones de música, DJ y selfies, inició mal este miércoles, ante los tambaleos del gobierno italiano.

El popular líder de la Liga, de 46 años, que no para de usar las redes sociales y que suele aparecer en traje de baño y chancletas, estaba listo para iniciar su original gira política por las ciudades sureñas de Sabaudia y Anzio.

Determinado a seguir conquistando electores, tuvo que cancelar este miércoles ambas apariciones a última hora.

La razón fue la división entre la coalición de gobierno, formada por la ultraderechista Liga y los antisistema del Movimiento de Cinco Estrellas (M5E), durante una votación en el Senado para aprobar la controvertida línea de tren de alta velocidad entre Francia e Italia. Los aliados votaron en forma opuesta.

El texto a favor de la obra fue aprobado como pedía Salvini, mientras que el M5E quedó en minoría.

Salvini había amenazado indirectamente con pedir la cabeza del ministro de Transporte, Danilo Toninelli, entre los dirigentes del M5E, que rechazó abiertamente la realización de la obra.

Buena parte de los líderes antisistema se forjaron en las protestas contra el proyecto de alta velocidad, mientras que la Liga, que gobierna en gran parte de las regiones del norte de la península, prometió completar la obra.

¿La gota que colma el vaso?

Por ahora no sé sabe cuáles serán las consecuencias de ese voto y cómo reaccionará el primer ministro Giuseppe Conte, verdadero árbitro de la situación.

Las consecuencias políticas de la jornada se desconocen, algo común en Italia.

¿Será la gota que colme el vaso?