El Gobierno estadounidense aumentó la presión sobre la petrolera British Petroleum (BP), para que limpie el gigantesco desastre ambiental en el Golfo de México, de lo contrario, la sacaría de la operación.

Dicha compañía insiste en que está haciendo todo lo que está a su alcance para bloquear la fuga del crudo en el fondo del mar, que vierte miles de barriles de crudo por día y que amenaza con convertirse en la peor fuga de petróleo de la historia del país.

La BP, que perdió cerca de 25% de su valor de mercado (casi 50,000 millones de dólares) desde que comenzó el derrame hace cinco semanas, dijo que mañana (miércoles), hará un nuevo intento para detener la pérdida, al que adjudicó 60 o 70% de posibilidades de éxito.

Grandes cantidades de petróleo pesado están afectando las marismas y los refugios de vida silvestre de la costa de Louisiana. Los ingenieros de BP corren contrarreloj para aportar soluciones técnicas.

Mantendremos nuestra bota sobre su cuello, hasta que el trabajo esté hecho , dijo el secretario del Interior de Estados Unidos, Ken Salazar, tras recorrer la zona junto a su par de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y un grupo de senadores.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó que el derrame es un desastre ambiental sin precedentes para el país.

El gobernador de Louisiana, Bobby Jindal, dijo que unos 113 kilómetros de la costa de su estado han sido afectados por la marea negra y renovó su pedido a las autoridades nacionales para que envíen más equipos. Más de 1,100 embarcaciones, 24,000 hombres y numerosas barreras de contención han sido desplegados en la operación.

El secretario Ken Salazar añadió que BP era legalmente responsable de la contención del derrame, la limpieza de sus efectos y el pago de sus daños económicos.

Salazar informó que una investigación en marcha de las autoridades pondrá a la compañía frente a responsabilidades tanto civiles como las que sean necesarias , dejando abierta la posibilidad para una demanda criminal. El derrame es un hierro caliente para el gobierno de Obama previo a las elecciones de noviembre.