Pekín. Al mismo tiempo que el depuesto líder del Partido Comunista, Bo Xilai, se encuentra en prisión en espera de cargos criminales, amigos suyos manifestaron que su familia lucha contra los obstáculos que presenta el gobierno chino para ayudarle a preparar su defensa.

La familia inmediata de Bo ha sido advertida de no contratar a ningún abogado, según dos personas cercanas a la parentela de su esposa, y dos abogados contratados por su suegra no han podido visitar al otrora poderoso jefe del partido, afirmaron los juristas, quienes hablaron en condición de anonimato por temor a represalias del gobierno.

Los nuevos detalles acerca de los conflictos legales de Bo ocurren en medio de una reunión de la Asamblea Popular Nacional, durante la cual se espera que será despojado de su inmunidad legal y así allanar el camino para que los cargos criminales puedan proceder.

Bo fue uno de los políticos más prominentes de China y un aspirante a un puesto en el consejo que gobierna el país hasta que su esposa fuera acusada y condenada por el asesinato de un hombre británico.

Su espectacular caída desencadenó el escándalo político más grande del país en dos décadas y las preguntas sin contestar acerca de su destino han significado una sombra que ha opacado la transición del liderazgo en China.

Su paradero se ha mantenido en secreto durante meses. Pero un amigo de la esposa de Bo, y una segunda persona asociada con su familia, aseguró que Bo permanece detenido en Qincheng, un centro penitenciario famoso por sus presos políticos.

La prisión se encuentra a una hora al norte de Pekín y ha alojado a otros líderes depuestos, así como a los manifestantes de la represión de 1989 en la Plaza de Tiananmen y a la famosa viuda de Mao Zedong.

Los hermanos Bo han recibido instrucciones de no contratar abogados y también han advertido a sus dos hijos, uno en Estados Unidos y otro en Hong Kong, de hacer lo mismo, de acuerdo con el amigo de la familia.