La administración del presidente Donald Trump bloqueó la posibilidad de que la exfiscal general, Sally Yates, testifique en la investigación que lleva a cabo el Congreso sobre los vínculos entre las autoridades rusas y la campaña presidencial de Donald Trump.

De acuerdo con información en poder del Washington Post, el Departamento de Justicia notificó a Yates a principios de este mes que la administración considera que gran parte de su posible testimonio no puede ser discutido en una audiencia en el Congreso porque los temas ya están cubiertos por la presidencia.

Sin embargo Devin Nunes había solicitado a Yates y a otros exfuncionarios de Inteligencia declarar ante el Comité de Inteligencia de la Cámara esta semana, misma que canceló abruptamente.

Ambos frentes, el del Departamento de Justicia y la cancelación de Nunes detonaron entre demócratas una enorme sospecha: los dados están cargados. De ahí que un grupo de legisladores demócratas pidan la renuncia de Nunes de la presidencia de la comisión.

Como secretaria de Justicia, Yates jugó un papel clave en la investigación en torno a Michael T. Flynn, un colaborador de la campaña de Trump que se convirtió en asesor de Seguridad Nacional durante sólo un mes, debido a que se supo que sostuvo una conversación telefónica con el embajador de Rusia el 29 de diciembre.

Durante una rueda de prensa el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer negó que el gobierno tratara de obstaculizar el testimonio de Yates. Espero que testifique , dijo.

Al tratar de disipar sospechas, Spicer comentó: sugerir que nos interpusimos es totalmente falso .

El tema sobre Rusia no ha dejado tranquilo a Trump prácticamente desde que inició su gobierno el 20 de enero. Todos se preguntan: ¿Qué sigue?