Naciones Unidas, Estados Unidos. El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, responsabilizó el día de ayer en la Asamblea General de la ONU a Estados Unidos y otros países del tráfico de drogas que perjudica a Centroamérica, obligada a combatir a traficantes y desatender problemas sociales.

Los roces diplomáticos se han incrementado luego de que Estados Unidos sancionara desde abril pasado a varios miembros del gobierno guatemalteco por temas de corrupción. El más reciente caso ocurrió el pasado lunes. La fiscal general Consuelo Porras y el secretario general del Ministerio Público, Ángel Arnoldo Pineda, fueron notificados de que no pueden ingresar a Estados Unidos por “obstruir investigaciones sobre actos de corrupción” en el gobierno del presidente Giammattei.

Ayer, el presidente subió a la tribuna de la sala de la ONU para criticar a Estados Unidos.

"El tráfico de drogas es un mal que nos toca sufrir por la demanda que existe para su consumo, particularmente aquí en los Estados Unidos de Norteamérica", declaró en su intervención ante la Asamblea.

Giammattei señaló que Guatemala y el resto de Centroamérica sufren "el tremendo flagelo" del narcotráfico que ha costado "innumerables vidas", "corrompe nuestras sociedades" y tiene "gran impacto en la economía y nos obliga a distraer recursos para su combate".

Dijo que los recursos que el país invierte para atacar a las redes del narcotráfico "podrían ser utilizados en otros menesteres para mejorar los índices de desarrollo humano".

Uno de los mayores problemas generado por la violencia y crisis económica en Centroamérica es la migración en busca de empleo, precisamente a Estados Unidos.

Netflix y el narco

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, decidió defenderse de los testimonios de narcotraficantes confesos que le involucran en sus actividades y en usar dinero negro para financiar sus campañas políticas, según informa el periódico hondureño Proceso Digital.

El presidente leyó en tribuna diálogos interceptados por la DEA en donde integrantes de carteles mencinan que no hacen negocios con él. Hernández dijo que “sin duda los productores de Netflix, específicamente los escritores del programa “Narcos”, están estudiando estas grabaciones, porque es una ventana real, rara veces visible, de los pensamientos y conversaciones cuando narcotraficantes y asesinos se reúnen en privado para conspirar”.

Dijo que los capos de la droga, “hablando entre ellos describieron su realidad: los narcos se quejan de que a pesar de sus esfuerzos no pueden arreglar nada conmigo; que no soy alguien con quien puedan trabajar, ni negociar; por el contrario (...) ellos discuten incluso cómo intentar matarme”.