Atenas.- El irritante olor de los gases lacrimógenos flotaba aún el jueves a mediodía en los alrededores de la ateniense Plaza Syntagma, escenario de una batalla campal el miércoles hasta muy tarde entre manifestantes y policías durante las manifestaciones contra la austeridad.

"!Qué desastre! Cartones quemados, botellas de plástico, el pavimento renegrido y este olor", dice María tapándose la nariz y la boca con un pañuelo mientras barre ante su joyería.

Su almacén se encuentra en la elegante calle de Voukurestiou del centro de Atenas, a 100 m de la Plaza Syntagma.

Unas 200 personas fueron hospitalizadas, la mayoría a causa de problemas respiratorios. La policía ha sido criticada, especialmente por Amnistía Internacional, por haber hecho un uso excesivo de los gases lacrimógenos.

"Es increíble, aún huele a gases lacrimógenos", dice por su parte Mihalis, quien trabaja en un kiosco de periódicos. Su clientela ha disminuido en un 90% en los últimos días, cuando han coincidido manifestaciones y huelgas.

Tachos de basura incendiados, estaciones de autobuses o cabinas telefónicas destrozadas, los andenes de la avenida Panepistimiou, que comienza en la Plaza Syntagma, están aún repletos de pedazos de mármol y despojos quemados.

"Cerrado para siempre", "Resistencia", indican algunos letreros en las fachadas de los almacenes y tiendas que permanecieron cerrados. La cortina metálica del Banco del Pireo está cubierta de pintura roja.

Los camiones de los equipos de la alcaldía están presentes en las calles alrededor de Syntagma, donde los hoteles de lujo cercanos sufrieron importantes daños. Uno de ellos, el "king George", fue incluso evacuado el miércoles en la tarde a causa de las barricadas que se quemaban ante su fachada.

"Las fuerzas del orden estaban presentes cuando unos jóvenes encapuchados quebraron las vitrinas de mi almacén, no hicieron nada para detenerlos", deplora Yoannis Felemekas, propietario de un almacén de zapatos en la calle Ermou, en la parte baja de la plaza.

Al lado, las paredes del Correo y de la Caja de Ahorro están negras de humo. Algunos obreros reparan las fachadas deterioradas tras el incendio que se declaró durante los violentos enfrentamientos.

"Me arden los ojos, ya no puedo más", dice una mujer corriendo hasta una estación del metro cercana, mientras se frota la nariz con un pañuelo.

"Regaron gases sobre los manifestantes, incluso contra quienes estaban en la entrada del metro. También golpearon a gente de edad", dice con rabia Thrassyvoulos, de 32 años, un camarero que participa en el movimiento de los "indignados".

Acampados desde hace más de un mes en la Plaza Syntagma frente al Parlamento para protestar contra la ley de austeridad adoptada el miércoles, los "indignados" tuvieron que abandonar el lugar a mediodía "para protegerse de los gases lacrimógenos y luego regresaron en horas de la tarde", contó Thrassyvoulos.

Pese a estos incidentes los "indignados" han convocado a un nuevo mitin el jueves en la noche.

apr