Fuerzas del líder libio Muammar Gaddafi atacaron el viernes con artillería la ciudad rebelde de Misrata, dejando al menos 10 muertos.

Un periodista de Reuters vio los cuerpos en el hospital de la asediada ciudad portuaria y escuchó la descarga de fuego.

Siguiendo adelante con su campaña para poner fin al mandato de Gaddafi, aviones de la OTAN bombardearon una localidad al oeste de la capital Trípoli.

Pero los pedidos de Estados Unidos y Gran Bretaña para que más aliados compartan el peso logístico de la misión aérea pasaron inadvertidos.

Rusia, que ha expresado sus dudas sobre el uso de fuerza militar y tiene amplios intereses comerciales en Libia, quiere mediar una reconciliación entre Trípoli y los rebeldes.

Los insurgentes recibieron el jueves una promesa de más de 1.100 millones de dólares de ayuda de países occidentales y árabes reunidos en Abu Dhabi, pero los donantes pidieron detalles de cómo sería un Gobierno rebelde en la era post Gaddafi.

En la asediada ciudad de Misrata un corresponsal de Reuters contabilizó 10 cuerpos en un hospital tras un fuerte bombardeo de las tropas libias. Al menos otras 10 personas resultaron heridas.

La descarga de artillería cayó cerca del hospital, aunque el edificio está alejado de las líneas del frente.

Los rebeldes dijeron que las fuerzas leales a Gaddafi también atacaron sus posiciones en la región de las Montañas Occidentales el jueves por la noche y acusaron a la OTAN de no hacer lo suficiente para detenerlas.

"Ellos (las fuerzas de Gaddafi) están bombardeando Zintan con misiles Grad", dijo el portavoz rebelde Abdulrahman, en referencia a una localidad a 160 kilómetros al sudoeste de Trípoli. "No han habido ataques aéreos de la OTAN en una semana".

Otro portavoz rebelde, Juma Ibrahim, dijo que las localidades de Yafran y Nalut fueron también atacadas y las fuerzas de Gaddafi se están agrupándose cerca de la frontera con Túnez para intentar recuperar el paso de Wazin, en manos de los insurgentes.

DOCH