Los líderes financieros de los aliados de Estados Unidos expresaron el sábado su enojo por los aranceles de importación de metal del gobierno de Donald Trump, pero terminaron una reunión de tres días en Canadá sin soluciones, lo que anticipa una pelea en la cumbre del G7 la próxima semana en Quebec.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, no logró aliviar la frustración de sus colegas del Grupo de los Siete sobre los aranceles de 25 por ciento sobre el acero y de 10 por ciento sobre el aluminio que Washington impuso a México, Canadá y la Unión Europea esta semana.

"Los ministros y gobernadores de bancos centrales solicitaron que el Secretario del Tesoro de Estados Unidos comunique su preocupación y desilusión unánimes", señaló el grupo el sábado en un comunicado escrito por Canadá.

"Los ministros y gobernadores acordaron que esta discusión debería continuar en la Cumbre de Líderes en Charlevoix, donde se necesita una acción decisiva", agregó el texto.

Los otros seis países del G7 están pagando los aranceles, que en gran medida están destinados a frenar el exceso de producción en China. El tema dominó las discusiones en la reunión de finanzas en el Whistler, Columbia Británica.

El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, dijo que a Estados Unidos le quedan pocos días para evitar provocar una guerra comercial con sus aliados y que le corresponde a Washington tomar medidas para reducir las tensiones. Agregó que la UE estaba preparada para tomar medidas contra los aranceles.

La reunión de los principales responsables de política económica se consideró un preludio a las disputas comerciales que dominarán la cumbre de dos días del G-7, que comienza el viernes en Quebec.

Las tarifas estadounidenses de acero y aluminio se impusieron el viernes temprano después de que Canadá, México y la UE se negaron a aceptar cuotas en las negociaciones con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross. Los productores de metal japoneses han estado pagando las tarifas desde el 23 de marzo.