La esperanza de la canciller de Alemania, Angela Merkel, de conseguir un acuerdo para los refugiados reside en una serie de pactos bilaterales con los países de la Unión Europea a los que llega el mayor número de refugiados, Italia, Grecia y España.

¿Se puede decir “no” a la canciller alemana cuando todo lo que pide son 14 días? Solamente lo ha hecho Horst Seehofer, el ministro de Interior y presidente del partido bávaro hermano de la CDU de Angela Merkel, que ha desencadenado la mayor crisis de gobierno de ésta.

El ministro quiere que los guardias fronterizos impidan la entrada de solicitantes de asilo registrados en otros países de la UE. Merkel busca una solución europea y le ha pedido que espere hasta la cumbre de la UE que se celebra a finales de mes. Los 46 miembros de la CSU presentes en el Bundestag respaldaron la iniciativa de Seehofer. Uno de ellos se pregunta “si en estos años Merkel no ha conseguido un acuerdo a nivel europeo, ¿qué diferencia marcarían dos semanas?”.

Según la legislación alemana, el ministro de Interior tiene poderes ejecutivos que le permitirían imponer una prohibición sin la aprobación de la canciller. Si lo hiciera, Merkel lo destituiría, y, acto seguido, perdería la mayoría de la coalición. Eso podría significar nuevas elecciones.

Merkel no cuenta con mayoría suficiente para llevar a cabo sus políticas de refugiados liberales.

Existe una hipotética solución proeuropea a esta crisis. Merkel conseguiría un acuerdo de refugiados a nivel de la UE y, a cambio, aceptaría la reforma de la eurozona propuesta por Macron y las demandas de Grecia e Italia, una condonación de la deuda griega; una exención italiana de la normativa presupuestaria de la eurozona, incluso cambios en los estatutos del BCE, serían algunas de las compensaciones. Pero no es difícil imaginar un fracaso en las negociaciones.

El debate de la eurozona en Alemania hace tiempo que fracasó. No hay ninguna posibilidad de que Berlín pueda ofrecer las compensaciones necesarias para un acuerdo europeo para los refugiados.