GEORGETOWN, Carolina del Sur, EU.- Como candidato, Mitt Romney promete reducir las normas de protección al ambiente como una forma de impulsar el crecimiento económico.

Pero la historia de Georgetown Steel muestra que esta siderúrgica, copropiedad de Romney, prosperó en condiciones que en gran medida permitieron que siguiera contaminando durante varios años y que los habitantes terminaran limpiando el desastre.

Las manchas herrumbrosas en la casa de Shirley Carter son un recordatorio permanente de su lucha contra esa fundición. Le ha sido imposible quitarlas, ni siquiera con ácidos industriales.

En 1998, Carter y sus vecinos demandaron a Georgetown Steel, que entonces era propiedad de la compañía Bain Capital, cofundada por el ahora aspirante presidencial republicano. Los querellantes exigían millones de dólares para solventar el costo de la limpieza de su vecindario, que parecía alcanzado por una "bomba química".

Las autoridades estatales determinaron que la siderúrgica era en buena parte responsable por la contaminación. La demanda demoró años, la fundición se declaró en bancarrota y entonces la planta llegó a un arreglo extrajudicial con los habitantes.

Al final, Bain Capital se fue con una ganancia de más de 30 millones de dólares. Carter recibió 800 dólares.

"Eso ni siquiera alcanzaba para pintar la casa", se lamentó Carter, que apoya a Romney para presidente.

Al ser consultado sobre el legado de Bain Capital en Georgetown, el equipo de campaña de Romney no respondió directamente, sino que criticó al presidente Barack Obama en torno al desempleo y los proyectos de energía verde.

Una portavoz de Bain Capital calló sobre el impacto de las emisiones contaminantes de la siderúrgica, pero dijo que esa compañía "emprendió un plan ambicioso" con el fin de enderezar su rumbo económico e invirtió millones de dólares para lograrlo.

El asunto de Georgetown surgió a mediados de la década de 1990, cuando las autoridades ambientales de Carolina del Sur recibieron quejas de un habitante que preguntaba por qué su bote para navegar adquiría una tonalidad rojiza-anaranjada.

El fenómeno era más que una simple molestia, como la ceniza de un incendio, que no sólo manchaba los botes cercanos, sino también los vehículos y las casas.

Los vecinos de Georgetown se empezaron a quejar unos años después de que Bain Capital compró la siderúrgica y su filial en Kansas City, Misurí, como parte de una transacción por 24,5 millones de dólares. Luego la compañía matriz fue llamada GS Industries y se convirtió en una de las mayores productoras de varilla de acero.

Pero en medio de la rentabilidad que Bain Capital obtenía como propietario de GS Industries, el polvo rojo de su producción llegaba a todos lados, al grado que los habitantes de Georgetown lo llamaron "La cosa": un mineral de nombre goethita utilizado para fabricar acero.

En 1999 Romney anunció que dejaba Bain Capital, aunque algunos de sus socios dijeron que mantuvo el cargo formal de director. Un análisis de la AP de documentos regulatorios entre 1999 y 2001 mostró también que conservó una participación activa en la supervisión de las inversiones relacionadas con Bain Capital.

Para septiembre de 2003, cuando GS Industries salía de la bancarrota y luego de que Bain vendió la empresa, un juez local ordenó el pago de su dinero a los demandantes de Georgetown. Al descontar la tarifa del abogado, recibieron 113.000 para repartir entre todos.

"Basta", dijo Paul Skoko, uno de los demandantes, con relación a la limpieza constante de su casa. "Ya no voy hacer esto. Cuesta demasiado".