Amman.-Las fuerzas de seguridad sirias mataron el martes a siete personas en dos ciudades durante choques entre partidarios del presidente Bashar al-Assad y manifestantes que exigen su renuncia, dijeron activistas y residentes.

La violencia ocurrió después de protestas organizadas por las autoridades en varias ciudades en apoyo a Assad, cuyo Gobierno de 11 años enfrenta desde marzo una revuelta popular.

El presidente prometió el lunes reformas, que fueron rechazadas como inapropiadas por los manifestantes y los líderes mundiales.

Activistas dijeron que las tres personas murieron en manos del Ejército y las fuerzas de seguridad, que intervinieron a favor de los simpatizantes de Assad en Homs y en Majadeen, en la provincia tribal de Deir al-Zor, cerca de la frontera con el corazón suní de Irak.

Ammar Qurabi, de la Organización Nacional Siria de Derechos Humanos, dijo que una milicia de partidarios de Assad, conocida como "shabbiha", disparó contra manifestantes pro democracia en Homs, Hama y Mayadeen, matando al menos a siete civiles e hiriendo a 10.

"Es difícil decir quién comenzó, pero los vehículos blindados del Ejército avanzaron a través de la manifestación (contra Assad), disparando contra la gente. Hay un muerto confirmado, pero otras siete personas sufrieron heridas graves", dijo un residente de Mayadeen.

Dos habitantes de Homs dijeron que las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes que protestaban para contrarrestar un acto a favor del Gobierno, respaldado por la policía secreta y miembros de la milicia "shabbiha".

Testigos en Derá reportaron que agentes de seguridad abrieron fuego para dispersar a varios miles de manifestantes que salieron a las calles en el barrio antiguo de la ciudad, en respuesta a una marcha pro gubernamental en el área de Mahatta.

Siria ha restringido a la mayoría de los medios internacionales, lo que dificulta verificar las versiones de los activistas y las autoridades.

SEGUNDA AMNISTIA

La televisión estatal mostró a decenas de miles de personas en Damasco con banderas e imágenes de Assad, que decretó una amnistía general para aquellos que cometieron crímenes hasta el lunes, el día de su discurso. Fue el segundo anuncio similar en tres semanas.

Después del primer perdón, las autoridades sirias pusieron en libertad a cientos de presos políticos, aunque los grupos de derechos humanos dicen que aún quedan miles en las cárceles sirias.

Además, sostienen que otros cientos de personas fueron detenidas en la intensa represión del Gobierno, que habría dejado unos 1.300 civiles muertos en tres meses.

Luego del discurso del lunes, activistas dijeron que las fuerzas sirias extendieron su operativo de seguridad cerca de la frontera norte con Turquía hacia la ciudad comercial de Aleppo.

Los barrios centrales de la ciudad han permanecido en calma, con una fuerte presencia de seguridad. La alianza política y comercial entre las familias suníes y la clase dirigente, perteneciente a la secta minoritaria alauita, continúa intacta.

"Los bloqueos en las rutas de Aleppo crecieron notoriamente hoy, sobre todo en las carreteras que conducen al norte, hacia Turquía, y al este. Vi a agentes de inteligencia militar arrestando a dos hermanos (...) aparentemente sólo porque eran de Idlib", dijo un residente de Aleppo por teléfono a Reuters.

BVC