Singapur. El presidente Trump y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, dejaron de lado amenazas de una guerra nuclear en el momento en que se estrecharon la mano durante varos segundos. Sonrientes aunque con cierta tensión, ambos eran conscientes de que entraron a la Historia debido a que nunca antes un presidente estadounidense en funciones se había reunido con su par norcoreano.

Después del apretón de manos ingresaron a un salón rodeado por muchos periodistas. Ambos se sentaron en sendos sillones del hotel Capella en la isla de Sentosa y Trump comentó: “Es un honor, tendremos una relación fantástica”. Kim agregó: “Los viejos prejuicios y prácticas fueron obstáculos en nuestro camino hacia adelante, pero los superamos todos, y hoy estamos aquí”.

Inmediátamente después, los lideres se quedaron durante 45 minutos en la sala únicamente con dos traductores. Su objetivo: deshielar la relación.

Al término de su conversación, ingresaron a la sala varios funcionarios de ambos países.Del lado estadounidense, el secretario de Estado Mike Pompeo, el asesor de Seguridad Nacional John Bolton y el jefe de Gabinete de la Casa Blanca John F. Kelly.

Como empresario, Trump cree que en su “mano a mano” podrá medir la confiabilidad de Kim. “Creo que lo sabré en el primer momento” si Kim es serio o no. “Es mi sensación”, comentó antes de la reunión.

Pero detrás de las icónicas imágenes del encuentro estaba la realidad espinosa del conjunto de desacuerdos que han tenido los dos países, particularmente, la desnuclearización. La solución podría llevar varios años sin dejar a un lado la posibilidad de que los dos presidentes se encuentren con nuevos obstáculos en el corto plazo.

Otros asuntos importantes parecían no estar resueltos. Uno de ellos es la brutal historial sobre violaciones de derechos humanos por parte de Corea del Norte. El caso más reciente le ocurrió a un estudiante universitario estadounidense, Otto Warmbier , muerto después de haber estado cautivo durante 17 meses.

Con 5,000 periodistas acreditados en la cumbre, Trump busca convertirse en el presidente de su país en lograr cerrar la última página de la Guerra Fría. Quiere triunfar donde sus antecesores  fracasaron. Veremos.