Oficiales franceses reconocieron que proporcionaron armas a los rebeldes libios, siendo ésta la primera ocasión en la que un país de la OTAN ha declarado que proporciona ayuda directa a los oponentes del gobierno en un conflicto que ha durado más de lo que los políticos esperaban.

A principios de junio, Francia dejó caer armamento ligero, incluidas armas de bajo calibre y granadas autopropulsadas, en la cadena montañosa de Nafusa para ayudar a las fuerzas rebeldes libias, quienes se encontraban bajo la amenaza de militares libios , dijo la vocera del Ejército francés, la teniente Stephanie Lugrin.

Esta decisión marca un nuevo paso en la intervención multinacional en Libia, que lleva poco menos de cuatro meses.

La OTAN ha sido cuidadosa al limitar su contacto con los rebeldes, estableciendo que protegerá a los civiles y no que tomará parte en la guerra entre las fuerzas antigubernamentales y el ejército de Muammar Gaddafi.

Mientras, los rebeldes se han quejado de que la alianza los ignora. El anuncio de los franceses provocó críticas de opositores de la estrategia de la OTAN, a la que acusan de estar sobrepasando los límites de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

También el gobierno libio condenó la participación francesa.