Los votantes franceses manifestaron su decepción el sábado sobre una campaña electoral que, según muchos, ignoró los problemas reales del país, en vísperas de la primera ronda de las presidenciales que llevarían al presidente Nicolas Sarkozy y a su rival socialista François Hollande a un balotaje el mes próximo.

Un día antes de las elecciones en Francia continental, los primeros sufragios fueron depositados en las urnas en territorios insulares del país, desde Guayana Francesa en la costa norte de Sudamérica a las islas de Polinesia, en el Océano Pacífico.

En Francia, la campaña presidencial había desaparecido mayormente de los medios de comunicación debido a que los 10 candidatos cumplían con un "apagón" de un día impuesto por ley desde la medianoche del viernes.

Los últimos sondeos de opinión mostraron a Hollande superando por poco al conservador Sarkozy para la primera ronda del domingo y ganando cómodamente la segunda ronda el 6 de mayo, para convertirse en el primer presidente socialista de Francia desde que François Mitterrand dejó el cargo en 1995.

Existía la posibilidad de un nivel de abstención récord en las elecciones del domingo, con mucha gente quejándose de que ninguno de los candidatos le parecía atractivo.

Bajo la consigna "Ellos no nos representan", cientos de jóvenes manifestantes marcharon el sábado a través de París.

"Ninguno de los candidatos me parece creíble. La política es controlada por las finanzas", dijo a Reuters Duncan, un estudiante de 19 años, mientras la protesta convergía en la Bolsa de París.

PROPUESTAS SIMBÓLICAS

Muchos transeúntes manifestaban su frustración de que los principales candidatos no se hubieran concentrado en los principales desafíos que enfrenta la segunda mayor economía de la zona euro, como el desempleo, que está en su máximo nivel en 12 años.

"La campaña no ha sido lo suficientemente seria. No se han discutido los temas importantes", afirmó Frederic Le Fevre, un empresario autoempleado. "Se han concentrado en discusiones pueriles, culpándose uno a otro", añadió.

Los candidatos discutieron durante semanas sobre carne halal y el costo de la licencia para conducir.

Incluso los principales contendores trataron de ganar protagonismo con propuestas mayormente simbólicas, como el plan de Hollande de retirar la palabra "raza" de la Constitución y la oferta de Sarkozy de adelantar los pagos mensuales de pensión en ocho días.

Se esperaba que la frustración contra los principales partidos impulsara a los candidatos radicales, como la líder de extrema derecha Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, respaldado por los comunistas. Ambos ocupan el tercer y cuarto lugar en los sondeos.

El otro gran ganador podría ser el nivel de abstención. Un sondeo indicó que casi un tercio de los votantes podría quedarse en casa.

"Ninguno de los candidatos en esta elección nos representa. No voy a votar. Es el único acto posible de rebelión", dijo uno de los manifestantes en la Bolsa de París.

Hollande, que recuerda que el líder del Frente nacional Jean-Marie Le Pen derrotó en el 2002 al socialista Lionel Jospin en la primera vuelta, advirtió a sus partidarios en contra de la complacencia durante su mitin de cierre el viernes.

"No se debe dar nada por seguro", manifestó.

RDS