Washington. Estados Unidos emplea un asombroso arsenal, a través de sus fuerzas armadas, drones no tripulados, agencias de inteligencia y autoridades nacionales, para contener la amenaza de terrorismo islamista, que se ha cobrado unas 100 vidas en suelo estadounidense desde que la nación se movilizó después de los ataques del 11 de septiembre del 2001.

No se ha visto una previsión de fuerza armada en contra de la cada vez más amenazante extrema derecha, conformada por un conjunto de ideologías variopintas, y que ha matado el mismo número de personas que el terrorismo islamista desde el 2001.

Algunos funcionarios aseguran que el país está atrasado en cuanto a los planes de seguridad nacional para luchar en contra de la extrema derecha.

A raíz de un par de ataques que dejaron decenas de muertos y heridos en Texas y Ohio durante el fin de semana, una lista de exfuncionarios de antiterrorismo de alto rango emitió un comunicado el domingo, diciendo que el terrorismo doméstico debe ser tratado “como una prioridad tan alta como se ha venido haciendo contra el terrorismo internacional desde el 11 de septiembre” del 2001.

Seguridad en el 2001, efectiva

Muchos expertos dicen que la movilización a raíz de los ataques a Nueva York y Washington en el 2001 fue efectiva, y que el número de estadounidenses asesinados por militantes islamistas sería considerablemente mayor si no fuera por las medidas adoptadas después del 11 de septiembre, cuando al Qaeda que mató a casi 3,000 personas.

Antes de los ataques del pasado fin de semana, durante el año pasado hubo al menos cinco ataques fatales dirigidos a objetivos seleccionados por motivos raciales o religiosos, incluidos los ocurridos en sinagogas en San Diego y Pittsburgh.

La actual administración ha desmantelado un programa del Departamento de Seguridad Nacional que se creó para contrarrestar el extremismo violento, ya sea por islamistas o de derecha.

Según los funcionarios, el principal obstáculo para movilizarse contra la amenaza de la supremacía blanca puede ser de tipo político.