Barcelona. El cisma entre las dos formaciones independentistas Junts per Catalunya (JxCat) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se saldó este martes con el pérdida de la mayoría independentista en el Parlament. Se trata de una situación inédita desde las elecciones autonómicas del 2012, cuando la extinta Convergència i Unió (CiU) y los republicanos alcanzaron un acuerdo parlamentario que tenía como principal punto el ‘derecho a decidir’.

El pleno de este martes ha evidenciado la extrema debilidad del Govern presidido por Quim Torra, la falta de cohesión entre el bloque secesionista y que pese a que gobernar juntos, entre neoconvergentes y republicanos, la brecha no ha hecho nada más que empezar.

Sin embargo, la posibilidad de que los partidos de la oposición puedan impulsar una moción de censura y desalojar a JxCat y ERC de la Generalitat es muy remota, ya que al igual que el bloque independentista, los partidos que se oponen a la secesión unilateral de Cataluña también mantienen serias discrepancias sobre qué proyecto quieren para la Catalunya del futuro. Ciudadanos (C’s) y el Partido Popular (PP) defienden la continuidad del sistema autonómico, el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) habla de una España federal y la nueva izquierda anhela de un modelo confederal, todavía por concretar.

Lo que sí está claro después del pleno de hoy es que, pese a que las diferencias entre JxCat y ERC son cada vez más evidentes, por ahora ambas fuerzas están dispuestas a mantener su pulso contra el Estado, al menos hasta las elecciones municipales y europeas.

¿Aguantará el Ejecutivo catalán unido hasta la próxima primavera? ¿Es posible gobernar sin tener garantizada la mayoría absoluta en el Poder Legislativo, y con fuertes discrepancias entre los socios del Govern? Estas son dos de las preguntas que se abrieron en el Parlament, y que sitúan a Cataluña de nuevo en la incertidumbre.

A pesar de tener líderes encarcelados, el independentismo venció de nuevo en las elecciones celebradas en diciembre.